Jorge Porras: el futuro del cine deportivo en México

Escrito el 11 agosto, 2021
Por
@AleStardustMx

El cine deportivo en México es prácticamente inexistente, pero para cambiar eso el sonorense Jorge Porras decidió contar la vida de su amigo de la infancia, Luis Rivera. El gran salto presenta la historia del atleta mexicano que buscó la gloria olímpica en 2016, acosado por lesiones físicas, y ejemplificando una carrera deportiva para sus hermanos menores, Edgar y Adrián.

La película es inspiradora, pues el espectador se puede identificar fácilmente con los sueños de éxito y las barreras desafiantes a las que se enfrentan Luis y su familia. Ahora que seguimos con la emoción de las Olimpiadas 2020, el documental llega en el mejor momento posible.

Previo a su estreno este 12 de agosto en salas de Cinépolis, Porras concedió una entrevista a Palomita de Maíz. Esto fue lo que nos contó sobre su ópera prima.

Jorge Porras, vía Entre Tanto Comunicación.

¿De dónde nació la idea de mostrar la historia de Luis Rivera?

La idea inicial nació en 2013. Yo estaba buscando hacer un largometraje, ya no quería seguir haciendo cortos. Conozco a Luis desde hace muchos años, somos amigos de la infancia, fui a visitarlo y en una plática nos dimos cuenta de que él estaba haciendo algo que nunca se había hecho en México: estaba por convertirse en el primer mexicano con estudios de doctorado en ir a Juegos Olímpicos, eso me llamo mucho la atención. Me puse a investigar y, en efecto, descubrimos que había un paradigma muy fuerte en México. Es difícil que un atleta profesional termine una carrera. Con esa intención empezamos a documentarlo.

¿Fue difícil convencer a Luis y a su familia? ¿Cómo les planteaste la idea y los convenciste de abrir su intimidad y mostrar fotos y videos familiares?

No, fue muy fácil, estoy muy agradecido con ellos. Por la misma confianza que nos tenemos, le dije a Luis, “déjame grabarte, seguirte y documentar.” Al principio fue raro, pero después de explicarles de qué se trataba, a todo me decían que sí.

Me tienen la confianza, aunque, una vez que me la dieron me cuestionaron para qué los quería. Un protagonista de documental no va a entender muchas cosas hasta que ve el producto final. Cuando ellos lo vieron, entendieron, estaban contentos y agradecidos. Para Luis es un recuerdo de una parte importante de su vida, para él, poder mostrar a sus hijos esta película es enorme.

Le das un valor muy importante a la familia, se siente el centro de la historia. ¿En qué momento decidiste esta perspectiva o fue algo que se fue dando?

Se buscó. Cuando el editor me mostró algunas cosas, yo dije que quería contar ese apoyo particular. Quería que la gente los conociera. Los papás son los que hacen los verdaderos sacrificios. Detrás de un atleta hay un familiar que ha sacrificado mucho más y lo ha hecho en un entorno amoroso y relajado. [En El gran salto] nunca dudas del amor, respeto y sacrificio que han hecho para sus cuatro hijos representen a México. Poco a poco descubrí que había una historia muy personal. Más allá de eso, quería contar la historia de una familia con la que yo crecí.

Detrás de cámaras de El gran salto. Vía Entre Tanto Comunicación.

Sé que eres amigo de la familia Rivera. ¿Tu relación con ellos cambió a raíz de compartir tanto tiempo?

Siempre nos procuramos, los vi crecer como cuatro hermanos sumamente competitivos, pero también divertidos y unidos. Pasé toda la primaria conviviendo con ellos porque nuestros papás eran mejores amigos. Se juntaban las familias y era de cada fin de semana comer juntas, estar juntos con la niñera porque los papás iban a bailar. Los quiero como si fueran mis primos.

No te voy a mentir, se convirtió en algo complejo para mí porque no es lo mismo que un amigo esté presente en momentos de familia, a que ese amigo vaya con un camarógrafo y sonidista, y te hagan preguntas incómodas a medianoche. Afortunadamente la amistad con Luis sigue y a ocho años de empezar la producción seguimos tan amigos como siempre.

¿Tuviste muchos retos al intentar arrancar la idea por su condición de documental deportivo? ¿Qué fue lo más complicado?

Sin duda encuentras problemas, ves de cerca la corrupción y situaciones tristes que no quisiéramos que existieran en México. Pero el principal reto en la producción fue que dependíamos de la agenda de Luis, pues teníamos un protagonista que viajaba constantemente. Lo más importante era decidir a qué lugares acompañarlo y a cuáles no. Conforme se acercó la fecha límite de clasificación, inició un conteo regresivo y la presión dio la marca, por lo cual tenía que ir a más países y lugares. A veces teníamos que dividir al equipo. A eso le sumamos que Luis estaba con sus estudios de doctorado y tenía compromisos con la universidad que le exigía igual que a cualquiera.

Ya una vez estando ahí en la pista, en la competencia y en la grabación son otros los retos, como los permisos, el acceso, qué tan cerca te dejan estar del personaje. [Fue] mucho trabajo de producción de negociar con los organizadores del evento, de tener buena relación con la Federación y con todas las personas para que nos dejaran documentar y terminar este proyecto que nos dio a conocer en este círculo de atletismo.

¿Cómo viviste ese proceso de clasificación?

Fue un aprendizaje muy importante. A mí me gusta el atletismo, lo practiqué en algún momento y era inevitable estar en una competencia y emocionarte por tu amigo. Me emociona, me gusta y lo disfruto mucho. Pero fue aprender a dividirme entre el amigo, el seguidor del atletismo y el director, porque como director sabes que vas por una historia. Sabes que, si quieres grabar las reacciones de los familiares, tienes que estar ahí.

En eventos tan importantes como los Juegos [Olímpicos], te divides. Quieres disfrutar, pero tienes que trabajar, es aguantarte y morderte los labios. Los resultados en un deporte tan elemental como el atletismo son cortos, medibles y emocionantes. En siete segundos tienes un resultado emocionante o triste. Pase lo que pase tú vas a grabar, dirigir y a contar esta historia que es tu responsabilidad.

Detrás de cámaras de El gran salto. Vía Entre Tanto Comunicación.

¿Tuviste que hacer alguna adecuación en tus planes / edición al aprender que Luis no clasificaría a las Olimpiadas?

Sí, bastantes. En un principio queríamos documentar al primer doctor que iría a Juegos Olímpicos. Al inicio quise editar un corte de la película, y cuando cambiaron las cosas y todo se ajustó, se unió a nosotros Aldo Osorio en la edición. Le enviamos el material y fue él quien desde Reino Unido se dio a la tarea de revisar todo y encontró esta historia. Me dijo, “mira, quizá esa historia inicial no es, pero tienen una mucho más rica”. Entonces lo trabajamos a distancia. Gran parte del mérito artístico es del editor. Juntos encontramos esta historia final.

¿En algún punto de los ocho años que duró el proceso de El gran salto tuviste dudas o pensaste en abandonar?

La verdad es que terminamos la película por el impulso y la determinación de decir, “hay que acabarla, hay que hacerla.” Muchas veces la situación se tornaba complicada…ir a los rodajes, conseguir el presupuesto para viajar, todo eso es difícil. Afortunadamente tuvimos el apoyo de una empresa que se sumó al proyecto desde el principio y no nos abandonó; por lo mismo, teníamos esa responsabilidad con alguien que creyó en el proyecto y que invirtió.

En el transcurso de la película, muchas veces las cosas no salen como uno espera, pero creo que es responsabilidad de uno contar la historia cómo es, contar la historia real sin dejar de hacer una película entretenida. No hay cine deportivo en México, y no queríamos caer en la narrativa fatalista que muchas veces tenemos que contar por la difícil situación que vivimos de corrupción y demás. Entonces dijimos, “pues va, vamos a contar una historia positiva que toda la familia pueda ver.” Al final quedamos contentos con el resultado y creo que la gente se identifica con la película y se la pasa bien.

¿Qué te dejó El gran salto? ¿Cómo te cambió el documental?

Cambió mi vida por completo. Estoy convencido de que quiero seguir haciendo historias con valores deportivos el resto de mi vida. Tengo una casa productora y decidimos invertirle y apostarle al deporte, primero porque es una herramienta de cambio, y lo vimos ahora en los Juegos Olímpicos, pero descubrí tantas cosas con las que me identifiqué sin ser deportista. Ya estamos trabajando en otros documentales, en una película de ficción y en una serie, todo relacionado al deporte, pero visto desde diferentes ángulos. Creo que si no hubiera sido por El gran salto no hubiera encontrado a lo que me quería dedicar y lo que quiero seguir contando el resto de mi vida.

Detrás de cámaras de El gran salto. Vía Entre Tanto Comunicación.

Ahora que en estas Olimpiadas hubo una revolución en cuanto a la importancia de la salud mental, y considerando que tú estuviste tan de cerca de atletas de alto rendimiento, ¿qué tan importante es este aspecto en la vida del deportista? ¿Qué opinas de esta nueva perspectiva?

Justamente ese es un tema que quiero explorar en una próxima película. Creo que hablar de deporte y no hablar de salud mental es hablar incompleto. Acaban de suceder muchas cosas en el mundo con lo de Simone Biles, se ha escuchado de gente que entra en depresión, que hay suicidios por no llegar a Juegos Olímpicos, o por no dar una marca. Ese es otro estigma que tenemos que romper: para que un atleta esté en su máximo nivel debe tener estabilidad mental y paz emocional. No se debe olvidar lo mental, tienes que saber que tú no eres un objeto que va a traer una medalla, que eres una persona que vive por el deporte y que lo entrega todo, independientemente de los resultados.

No conozco a un deportista que no esté agradecido con el deporte, aunque nunca haya ido a Juegos Olímpicos o un Mundial. Hay situaciones tristes que tenemos que explorar: suicidios de deportistas, depresiones, gente que termina mal incluso ganando o después de tener una medalla, porque se preparan toda su vida para cumplir un objetivo y luego cuando llega el retiro es un golpe de realidad fuerte, eso es también otro mensaje.

El deportista tiene que saber que va a entregarlo todo, pero hay una vida después del deporte y tiene que estar consciente de qué va a estudiar y qué va a hacer porque la vida sigue y el deporte es muy breve. Sin estabilidad emocional y mental no es posible. Me da mucho gusto esto que pasó con Simone, es un gran ejemplo para la juventud.

 

 

Esta entrevista fue editada y condensada para dar claridad.

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