John le Carré: el espía que fascinó al cine

Escrito el 27 enero, 2021 @la_loulu

David John Moore Cornwell falleció el 12 de diciembre del 2020. Si bien muchos lo pueden reconocer con ese nombre, millones más están acostumbrados al nombre que utilizó para firmar su vasto trabajo literario: John le Carré. A lo largo de una prolífica carrera que se extendió por dos siglos y más de cinco décadas, le Carré – quien se desarrolló profesionalmente en el mundo del espionaje británico antes de conocer la fama como escritor – vio su obra pasar al formato televisivo y cinematográfico con mucha frecuencia.

La influencia y el trabajo de le Carré se puede ver en muchas producciones desde hace más de cincuenta años. Él mismo fue promotor activo de muchas y partícipe directo de algunas. Fue productor ejecutivo en siete de ellas – todas las realizadas a partir del siglo XXI –, guionista en algunas – como la miniserie clásica de la BBC La Gente de Smiley (1982) –, y participante en otras mediante cameos.

Un autor entusiasmado ante la transformación de su obra

La actitud de le Carré frente a la adaptación de sus obras al cine o televisión fue, en términos generales, colaborativa y cálida, tal y como recuerdan muchos de los guionistas, directores y actores de dichas producciones.  Por ejemplo, el autor admitiría sobre la adaptación de El jardinero fiel (2005), dirigida por Fernando Meirelles: “El trabajo de una película, según yo lo entiendo, siendo el novelista, es tomar la mínima intención de la novela e ilustrarla con la máxima libertad en la película, el lenguaje y la gramática cinematográfica. Hay pocas líneas que han quedado. Difícilmente hay una escena de la película que haya quedado intacta de mi novela, aun así, no creo que haya una mejor traducción de una novela al cine.

Tras la muerte del autor, Ralph Fiennes – protagonista de la cinta – recordó lo mucho que le gustó la película a le Carré, a pesar de no ser una adaptación exacta, pero sí fiel a la novela.

De igual manera, en su momento le Carré alabó la adaptación televisiva de El infiltrado (2016) dirigida por Susanne Bier, serie que también contó con notorios cambios narrativos, y que en palabras del autor “(…) en esta interacción de ida y vuelta entre la película y el libro se produce un proceso bidireccional, cuando yo empiezo a detectar en su película cosas de las que ella misma puede no ser consciente, así como ella ha detectado cosas en mi novela que puede que yo no haya sido consciente”.

No deja de ser curioso que en medio del cada vez más constante y despiadado juicio popular sobre las obras y adaptaciones, azuzado muchas veces por las redes sociales, un autor veterano como le Carré haya tenido una visión tan refrescante y clara sobre cómo funciona el mundo del cine en contraposición y lo distinto que es al de la literatura.

De la hoja a la pantalla

La relación de John le Carré con el mundo del cine y la televisión fue productiva e interesante. Ésta empezó con la adaptación de su exitosa obra El espía que surgió del frío para la gran pantalla. La película, nombrada Alto espionaje (1965), fue protagonizada por Richard Burton, quien sería nominado al Óscar por su rol de Alec Leamas. Por su parte, la película ganaría varios premios BAFTA, incluyendo mejor película, fotografía, actor, y actor extranjero.

En su paso por las adaptaciones, le Carré también experimentó capítulos curiosos. Por ejemplo, destaca la adaptación de Llamada para el muerto (1966) de Sidney Lumet, la cual, por cuestiones de derechos, no pudo usar el nombre “George Smiley” para su protagonista por lo que se conformaron con “Charles Dobbs”. También destaca el cambio de género del personaje de Olivia Colman en El infiltrado y la inclusión en la trama del embarazo de ésta a razón del estado de la actriz.

Unas de las experiencias más fructíferas del autor fueron sin duda las miniseries de la BBC que protagonizó Sir Alec Guinness como el icónico George Smiley. La amistad entre autor y actor, así como el trabajo magnético de Guinness, hizo que la miniserie El topo (1979) se convirtiera en una de las adaptaciones favoritas de le Carré, al igual que la ya mencionada El Jardinero Fiel. Curiosamente Rachel Weisz no dejó de mencionar al escritor británico con afecto en su discurso al ganar el Óscar a mejor actriz de reparto por esta película.

La genialidad de le Carré

Sus obras cautivaron el mundo del cine y la televisión porque lograron capturar la atmósfera de un mundo ajeno al espectador – los intrincados caminos del espionaje – mediante un retrato más realista, menos glamuroso y sin la infusión gratuita de patriotismo, características existentes en otras novelas de espías que también dieron un salto al cine, incluyendo James Bond o Jack Ryan.

Para conocer el trabajo de le Carré basta con ver a su George Smiley, un hombre ordinario, que no iba rodeado de un sequito de mujeres jóvenes, ni manejaba un auto de lujo y mucho menos aparecía en cualquier habitación anunciando su nombre mientras vestía un traje caro con un cuerpo atlético y tonificado. Smiley, o sus otros “espías” que llegaron a la pantalla como Alec Leamas o Gunther Bachmann, ofrecen imágenes más parecidas a servidores públicos tratando de sobrevivir a una burocracia aplastante y desapegada de las causas justas, mientras que ellos que “cenaban con el diablo” muchas veces para conseguir una paz que parecía estar siempre al borde del precipicio.

Otra de las habilidades narrativas de le Carré fue encontrar tramas y conflictos más allá de la Guerra Fría. Si la caída del Muro de Berlín hubiera ocurrido existiendo redes sociales, probablemente un tweet viral se hubiera preguntado: “¿Y ahora sobre qué va a escribir John le Carré?”. Pues bien, el autor encontró más de un tema interesante que tratar tras el colapso de la Unión Soviética.

Obras como El jardinero fiel, El Infiltrado o El hombre más buscado (2014) se ubican en un contexto actual, e introducen un tipo de espionaje nuevo: más dependiente de la tecnología y el desarrollo industrial, con una sociedad globalizada, y con amenazas modernizadas y peligrosas para aquellos más vulnerables a las maquinaciones de las personas en posiciones de poder, no solo político, sino principalmente económico.

El legado cinéfilo del espía

El éxito de las obras de John le Carré se fundamenta en la franqueza del autor y el uso de un lenguaje que envolvía un humor latente y convertía su obra en lo que comúnmente se conoce como literatura popular, sin dirigirse a sus lectores con condescendencia. Sus personajes pueden pasar de extensos diálogos a melancólicas reflexiones solitarias o incluso a momentos de tensión y acción en cuestión de segundos. Precisamente estas características convirtieron sus obras en piezas codiciadas para pasar al cine o la televisión.

Desde Sir Alec Guinness hasta Phillip Seymour Hoffman pasando por Richard Burton, Hugh Laurie, Damien Lewis o John Hurt han formado parte del universo cinematográfico de John le Carré. No puede considerarse casual que luego de una extensa carrera cinematográfica, la primera nominación al Óscar de Gary Oldman llegara gracias a su interpretación de George Smiley en El topo (2013), dirigida por Tomas Alfredson, en un papel que despojó al actor del histrionismo por el que era mayormente conocido hasta entonces.

La obra de le Carré es tan icónica y representativa de su tiempo y del mundo del espionaje que puede encontrarse incluso en espacios “ajenos”. Una serie televisiva tan cuidadosa de la ambientación de época como lo fue Mad Men, colocó no uno sino dos libros de John le Carré en sus escenas (para los curiosos, Don Draper aparece leyendo El Espía que surgió del frío en la cuarta temporada de la serie). Además, su obra tiene una manifiesta influencia en la galardonada serie Homeland, donde además de ser citado constantemente, la similitud de sus tramas llegó al punto de que críticos señalaran que el británico debió cobrar regalías por la serie.

Aunque naturalmente las adaptaciones de las obras de le Carré también se encuentran con fanáticos insatisfechos o quiénes comparan las diferentes versiones entre sí, lo cierto es que el autor dejó un vasto trabajo literario, con un valor en sí mismo que seguirá siendo del disfrute de los lectores alrededor del mundo y que encontrará más de una nueva vida en el cine y la televisión.

De hecho, de esto último podemos tener certeza, pues ya hay cuatro producciones anunciadas. Está la miniserie basada en El espía que surgió del frío y El legado de los espías, a cargo de The Ink Factory, la productora fundada por dos de sus hijos, Stephen y Simon, y encargada de traer a la vida la más reciente adaptación televisiva La chica del tambor (2018), miniserie dirigida por Park Chan-wook y protagonizada por Florence Pugh.

También se sabe sobre una versión india de El Infiltrado protagonizada por la estrella de Bollywood Hrithik Roshan. Los proyectos titulados Smiley’s People y A Delicate Truth también ya fueron anunciados. Seguramente su creador disfrutaría estas obras como todo buen aficionado del cine y la literatura.

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