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I Think You Should Leave: comedia disparatada que satiriza las relaciones sociales

Escrito el 5 julio, 2021 @bmo985

Un bebé con la nuca plana. Un cojín de pedos en una sala de juntas. Una mentira inocente que crece hasta convertirse en una historia de asesinato. Una motocicleta en el espacio. Un patético intento por hacer un video viral. Una mascota televisiva que no ha definido a su personaje. Un momento incómodo con los compañeros de trabajo.

El universo de I Think You Should Leave (ITYSL) se compone de este tipo de imágenes disparatadas. Creado por Tim Robinson y Zach Kanin, la comedia de Netflix se ha convertido en un éxito, provocando el surgimiento de fieles seguidores que han hecho de la primera temporada un objeto de culto.

El éxito se debe a que su comedia extravagante, a menudo incómoda, ha encajado bien en la corriente actual de humor alternativo estadounidense, en la que también encontramos a la pareja excéntrica conformada por Tim Heidecker y Eric Wareheim – la inclusión de Heidecker en uno de los sketches de I Think You Should Leave es un guiño a esta corriente.

Asimismo, el elenco ha incluido a figuras emergentes de la comedia estadounidense como Patti Harrison – suspendida de Twitter por asumir la identidad de una compañía de galletas – y Conner O’Malley, cuyos videos estilo guerrilla en la toma de protesta de Donald Trump se hicieron virales por su sátira desquiciada. Los cameos de estrellas como Steven Yeun y Andy Samberg le otorgaron a la serie cierta notoriedad, ayudando a que más personas vieran el programa.

I Think You Should Leave no se trata de una comedia donde los fluidos corporales tienen protagonismo, ni es un programa de sátira contemporánea como SNL, sino que parte del humor incómodo basado en la deconstrucción de las situaciones sociales de diario hasta reducirlas al absurdo. Tomando como elemento primordial el sketch, la serie ha desarrollado una comedia sui géneris desde el principio.

Su mirada se regodea en personajes idiotas en situaciones mundanas porque no saben encajar con la dinámica social prevaleciente o en grupos de zopencos comportándose de manera ridícula. Las reacciones surgidas de estas situaciones son exageradas y chocantes.

En algunas ocasiones, la mirada del programa se enfoca en el disparate que surge cuando situaciones comunes (funerales u homenajes a figuras públicas) se salen de control tan pronto como las normas sociales implícitas no son seguidas (véase, por ejemplo, el sketch “New Joe” del episodio tres). Otras veces mira el absurdo inherente de los espectáculos públicos como programas de concurso, comerciales televisivos o concursos de belleza. Pero casi siempre en el centro de estas situaciones se encuentra un cretino execrable que lucha por mantener su mezquindad frente la presión de sus homólogos.

A pesar de ello, a menudo sorprende la simpleza e ingenuidad de algunos sketches. Su estupidez, a menudo explícita, es sostenida con valentía por la riqueza expresiva de Tim Robinson, cuya actuación y presencia empuja a la serie hacia la genialidad cómica (véase “Biker Guy” del episodio dos).

Dotado con un rostro perfecto para la comedia física, parece llevar el signo de la sandez gozosa que caracteriza a los grandes del medio (como Jim Carrey o Jerry Lewis), Robinson se contorsiona en expresiones ridículas en cada momento, moldeando su rostro en distintas formas según lo requiera la situación. A veces es un cinismo grotesco (“Babysitter” del episodio cinco) que piensa que se puede salir con la suya, en otros su indignación exagera eventos y crece hasta compartir detalles íntimos y desagradables (“Pink Bag” del episodio dos).

La corta duración de cada episodio con apenas 17 minutos, su humor poco común, sus estrellas invitadas y la facilidad con que sus planos se traducen en memes, han hecho de esta humilde serie un éxito inesperado. La segunda temporada, con más invitados especiales (Bob Odenkirk, John Early, Brooks Whelan), así como el regreso de los favoritos de la primera temporada (Tim Heidecker, Sam Richardson y Patti Harrison), promete extender el universo de cretinos en situaciones absurdas.

Para rendir homenaje a su icónica primera temporada, reviso los sketches que a mi juicio son los mejores de I Think You Should Leave. Del total de 29, he elegido mis 15 favoritos. Me disculpo de antemano si he dejado afuera a algunos de los favoritos del público (por ejemplo, “Focus Group”, una fuente inagotable de memes).

Si no la has visto, ¿qué esperas? Si ya la conoces, comparte con Palomita de Maíz, ¿cuáles son tus momentos favoritos de la primera temporada?

 

15. “River Mountain High” (episodio cuatro)

I Think You Should Leave a menudo satiriza la cultura pop y este sketch en dos partes contiene sus mejores burlas a las series de televisión, comerciales publicitarios y el vínculo que los une: el product placement. Lo que comienza como una sátira de Riverdale, rápidamente se convierte en un segmento comercial de una descarada torpeza cuando un personaje interrumpe la conversación de dos adolescentes intrigosos para hablar sobre su nueva camiseta, una TC Tuggers.

La banalidad de la prenda y la incómoda y forzada intervención dan pie a un comercial dentro del sketch, inspirado en los anuncios noventeros de Hanes en los cuales una simple prenda de algodón incitaba a sus modelos al baile espontáneo. Solo que TC Tuggers apela al sector demográfico de los señores cuarentones y cincuentones.

 

14. “Christmas Carol” (episodio cuatro)

Este sketch en dos partes se basa en una premisa sencilla: ¿y si ponemos a Scrooge, el viejo miserable del cuento de Charles Dickens, a pelear contra esqueletos del futuro? El desquiciado personaje de Sam Richardson (una de las armas secretas del programa y a quien recordamos como el excéntrico Richard Splett en Veep) es el encargado de reclutarlo, viajando hacia la Inglaterra victoriana para convencerlo de unirse a la resistencia humana contra los esqueletos.

Richardson es la caricatura de Nathaniel Lees en Matrix: Revolutions (Lana y Lili Wachowski, 1987) y sus exagerados ladridos militaristas contrastan con la presencia de Scrooge, el decimonónico anciano amargado que inexplicablemente posee un talento innato para el exterminio de los huesudos enemigos. Algunos de los sketches de I Think You Should Leave simplemente no se entienden, sino que se viven en toda su gloria sinsentido.

 

13. “Both Ways” (episodio uno)

Solamente Tim Robinson podría hacer funcionar este tipo de escenas. Dos hombres hablan en una cafetería. Uno de ellos (Robinson) está siendo entrevistado para un empleo y en su ánimo por salir, jala la puerta del local cuando ésta debe empujarse. Determinado a no pasar el ridículo y corregir su impulso inicial, Robinson asegura confiado “la puerta se mueve en ambos sentidos, he estado aquí antes” a lo que su futuro empleador responde con un “bueno, si tú lo dices.”

Robinson mantiene una expresión de sonriente confianza, mientras se hace cada vez más claro que la puerta no se mueve en ambos sentidos. La tensión construida en este juego de plano/contraplano, el zoom alargado, el sonido de la puerta que se resiste al movimiento y la confianza de un imbécil decidido a no conceder la derrota sin importar el precio, hacen de este uno de los momentos representativos del programa. La necesidad de ganar, aun a costa de la dignidad propia, se repetirá a lo largo de la primera temporada. Este sketch sirve como hoja de ruta.

 

12. “Choking” (episodio cinco)

Tim Robinson es un dotado de la comedia física y Choking lo demuestra con creces. En esta ocasión interpreta a un hombre que se está ahogando en un restaurante, pero no quiere hacer un escándalo porque sentado a la mesa se encuentra una celebridad y no quiere avergonzarse frente a ella. Robinson parece luchar contra su cuerpo, como si sus órganos internos quisieran salir de su interior.

Esta debe ser una de las mejores interpretaciones de un personaje en conflicto físico consigo mismo, siendo el estándar de oro la monstruosa transformación de Vincent D’Onofrio en Edgar, la cucaracha espacial atrapada en el cuerpo de un ranchero imbécil en Men In Black (Barry Levinson, 1997). Nuevamente se presenta un personaje que prefiere la victoria, aunque le cueste la vida.

 

11. “Party House” (episodio seis)

Tal vez hayan notado un patrón a estas alturas. Los personajes centrales de ITYSL son personas con un sentido exagerado de lo social: son egoístas, necios y aman ganar. En esta ocasión, Kate Berlant interpreta a una mujer que se la pasa soltando pistas de que tiene una “casa de fiestas” perfecta, insistiendo que una intervención por el alcoholismo de uno de sus amigos se haga en su domicilio. Sus ánimos de presumir acaban consumiendo la intención original de la reunión, aunque su egolatría es olvidada gracias a un giro siniestro y surreal.

Aquí la cultura pop se vuelve una carga y literalmente engendra una pesadilla. Patéticamente definido por sus posesiones – como si estas se tradujeran en amistades –, lo único que logra el personaje de Berlant es alienar a sus amigos.

 

10. “The Day That Robert Palins Murdered Me” (episodio cinco)

Cuando quiere, ITYSL demuestra seriedad, aunque solo lo haga para subrayar lo absurdo del personaje de Tim Robinson. Una banda country improvisa una última canción para los buscatalentos en su estudio. Rhys Coiro interpreta al guitarrista y cantante, quien improvisa una balada sobre su hipotética muerte, una canción que podría cantar Johnny Cash.

Pero no cuenta con que el bajista (Tim Robinson) también quiere participar en la improvisación lírica. Incoherente y para nada relacionada con la historia de su compañero, canta sobre “la noche en que los esqueletos cobraron vida.” Incapaz de leer las señales de su compañero que le pide que se calle, Robinson hace su papel más imbécil de la primera temporada.

 

9. “Traffic” (episodio cuatro)

El absurdo gobierna las vidas de los personajes de ITYSL. Las cosas se toman literales y se llevan hasta sus últimas consecuencias. Una estampa que reza “toca el claxon si estás caliente” provoca que un hombre (Conner O’Malley) acose a otro que se dirige al funeral de su madre (Tim Robinson). O’Malley sufre de un caso de calentura perpetua e insiste: “¡si tienes ese sticker en tu coche, debe ser por algo! ¿Tienes alguna revista pornográfica con la que puedas ayudarme?,” pregunta el personaje de O’Malley, quien se mueve intranquilo con espasmos violentos, como los de un adicto con síntomas de abstinencia.

Pareciera que éste es uno de los momentos serios de Robinson frente a la locura de O’Malley, pero el final lo coloca en una situación grotesca, inmortalizada por una cuenta de Twitter con publicaciones semanales. La imaginación del programa nunca deja de sorprender en esos momentos en que la broma inicial se resuelve, pero se presenta otra más.

 

8. “Brooks Brothers” (episodio cinco)

Si como yo, eres adicto a ese agujero negro de opiniones terribles y cyberbullying conocido como Twitter, probablemente has visto la imagen de arriba como respuesta a algún tuit. En ese sitio malhadado, esta imagen tiene el significado universal de cinismo y sirve como respuesta para alguien que habla sobre algo en que tiene responsabilidad directa, pero actúa como si nada.

El contexto de la imagen es el siguiente: un automóvil decorado como hot dog se estrella en una tienda de ropa, pero el conductor no aparece. Cuando la gente dice que deberían buscarlo, surge un tipo disfrazado de hot dog (Tim Robinson) señalando que puede ser cualquiera de ellos. Comienza entonces un enfrentamiento marcado por el cinismo del hombre hot dog, que niega rotundamente ser el conductor, y los presentes, quienes están seguros de que se trata de él. Robinson no trata de convencer a nadie, solo quiere esquivar su responsabilidad al mismo tiempo que trata de robar la tienda, nunca ocultando sus intenciones. Su desvergonzada actitud se ha vuelto sinónimo de irresponsabilidad ocultada por compromiso performativo en situaciones en que la obvia culpabilidad no se admite.

 

7. “Lifetime Achievement” (episodio cuatro)

En el homenaje al músico Herbie Hancock, el personaje de Tim Robinson es el encargado de presentarle un premio, pero su discurso es interrumpido por él mismo para refrendar que no quiere que no sacrifiquen al perro que trató de morderlo. Éste es un sketch atípico que nos arroja en la mitad de la acción, pues no sabemos a qué se refiere Robinson. Es gracias a una grabación del público que el incidente sale a la luz.

Este sketch es uno de mis momentos favoritos por su ridiculez y primordial comedia física. Esta necedad frente a lo obvio y la mezquindad de no corregirse en público sirven de combustible.

 

6. “Fenton’s Stables and Horse Ranch” (episodio seis)

¿Alguna vez, estimado lector masculino, te ha pasado que sientes envidia por el tamaño del pene de un caballo? Si respondiste que no, entonces podrás reírte con este sketch que satiriza la fuente inagotable de inseguridad masculina – si respondiste que sí, por favor ve a terapia.

La solución a este problema imaginario es sencilla y coherente con la histeria antisocial del programa: crear un linaje de caballos con penes diminutos para que los hombres que los cabalgan no sientan envidia. Grabado como si se tratara de un infomercial – con jingle y todo Fenton’s Stables and Horse Ranch destaca por su sátira de precisión quirúrgica que ataca la masculinidad frágil y tóxica que prefiere resolver un asunto externo antes que trabajar en lo interno.

 

5. “Instagram” (episodio uno)

Las redes sociales han sido uno de los factores definitivos de la vida en los últimos quince años, llegando a que consideremos nuestra vida en línea como un álter ego que podemos moldear a nuestro gusto. Instagram es el ejemplo más claro de esto, pues siendo un medio visual, se ha convertido en el tramposo escaparate de la vida privada de los demás al responder a la ficción que cada uno proyecta sobre su vida para provocar la envidia ajena.

I Think You Should Leave se pregunta, ¿qué pasaría si un imbécil usara Instagram? Vanessa Bayer (SNL) es una mujer que intenta crear una descripción perfecta de la foto que se acaba de sacar en el brunch con sus amigas. Como si se tratara de un perrito, trata de emular las creaciones de sus compinches con resultados grotescos e hilarantes. Circulado como la primera probada del programa, este sketch insiste en hacer que el show sea ante todo una mirada a la vida en sociedad desde la perspectiva de un idiota.

4. “Laser Spine Specialists” (episodio tres)

ITYSL se ha colocado del lado alternativo de la comedia estadounidense, apuntando hacia el tipo de producción que Adult Swim realiza. Laser Spine Specialists se construye sobre la base de infomerciales infames y surreales de aquel canal, que parecen satirizar algo, pero revelan un mundo propio.

El comercial de una clínica de cirugía láser para la columna es el pretexto para que uno de sus testimoniales (Tim Robinson) enloquezca a cuadro, cargando a su hijo adulto (quien ha sido grosero con él toda su vida), retando a golpes al nuevo marido de su exesposa y amenazando al productor musical que estafa a señores de mediana edad haciéndoles pensar que pueden ser estrellas de rock. Éste es otro ejemplo de la vasta imaginación satírica del programa.

 

3. “Gift Receipt” (episodio uno)

Giro absurdo tras giro absurdo caracteriza a este sketch con la participación del actor coreano Steven Yeun como Jacob, el cumpleañero que cree tener la razón frente al desafío irracional del personaje de Tim Robinson (“¿¡te gustó mi regalo!?”), pero que acaba derrotado y solo. De premisa simple, la historia hace que los invitados de Jacob se erijan en pequeños Robespierres. En este caso, las faltas sociales son castigadas con rapidez e inclemencia.

 

2. “Baby of the Year” (episodio uno)

Por supuesto que hay un sketch burlón sobre concursos de belleza, en este caso de bebés sobre los que el público tiene sentimientos muy fuertes. Conducido por Sam Richardson en su faceta más encantadora – con número musical y todo –, el concurso del Bebé del Año tiene tres finalistas, aunque la mayoría de la audiencia profesa un odio ilógico hacia uno de ellos.

A diferencia de otros sketches, este comienza sumido en el absurdo. Desde la canción, la actitud del público hacia Bart Harley Jarvis – sentimientos confirmados por el pediatra del concurso –, el segmento In memoriam (“no se acostumbra poner la causa de muerte”), hasta la posible corrupción de los jueces. Baby of the Year se deleita en un escenario desquiciado repleto de personajes igualmente desquiciados. Imperdible de principio a fin.

 

1. “Which Hand” (episodio cuatro)

El miedo a la humillación es el motor que mueve a buena parte de los personajes de ITYSL. Luchan con uñas y dientes, aun a costa de su dignidad, para evitar ser presa de ésta, ya sea al reconocer que estaban equivocados o porque no quieren sentirse distintos a sus homólogos.

Es por ello que Which Hand es el mejor sketch del programa. Es uno de los pocos que demuestra lo que sucede cuando el personaje principal cae víctima de la humillación pública. Las consecuencias resultan devastadoras para el protagonista y aun así no puedo evitar soltar una carcajada cada vez que lo vuelvo a ver. Sobre mi evaluación también figuró el cameo que Cecily Strong (SNL) hace aquí (quien me fascina desde hace años por este segmento de SNL con Chris Hemsworth), cuyo personaje parece jugar con sus propias reglas sociales, acertando la exagerada indignación de una mujer con su cónyuge por el motivo más banal.

 

 

I Think You Should Leave está disponible en Netflix.

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