Palomita de maíz

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House of the Dragon 1.10 (recapitulación): The Black Queen

Escrito el 24 octubre, 2022 @KathiaVC

Disponible en: HBO Max.

Dirección: Greg Yaitanes.

Guion: Charmaine De Grate. Basado en la novela Fuego y Sangre de George R. R. Martin.

Elenco: Rhys Ifans, Eve Best, Ewan Mitchell, Matt Smith, Emma D’Arcy, Elliot Grihault, Steve Toussaint, Harry Collett, Elliott Tittensor, Roger Evans.

Temporada 1, episodio 10.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt11198330/

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El siguiente texto contiene spoilers del décimo episodio de House of the Dragon y algunos de la serie Game of Thrones.

Dragonstone se tiñe de negro

Episodio 10, “The Black Queen”, de House of the Dragon. Dir. Greg Yaitanes. HBO Max. 2022.

Finalmente llegó The Black Queen, el último episodio de la primera temporada de House of the Dragon. Al menos dos años deberemos esperar para el estreno de la segunda temporada, pero habrá los que ya leyeron el libro en el que está basado (Fuego y Sangre de George R. R. Martin), los que querrán leerlo ahora y los más astutos que prestaron la suficiente atención en Game of Thrones para saber cómo termina la historia de esta guerra civil entre los Targaryen.

Durante 10 semanas vivimos como si fuera propia la discordia entre una familia. Uno o dos malentendidos provocaron la destrucción de la dinastía que por siglos había gobernado Westeros, considerada como los seres humano más cercanos a los dioses por su capacidad de volar dragones. Si bien ya sabemos que lo que estamos viendo en HotD es el ocaso de los Targaryen, la historia de la Danza de los Dragones (el nombre que recibió esta guerra civil) apenas está empezando.

El episodio inicia en Dragonstone, donde se desarrolla la mayor parte de la acción. Rhaenyra aún desconoce que su padre falleció. El príncipe Lucerys “Luke” Velaryon (Elliot Grihault) acaricia la mesa pintada con el mapa de Westeros y se detiene en Driftmark, la isla que, por linaje paterno, le pertenecerá cuando su abuelo, Corlys “La Serpiente Marina” Velaryon (Steve Toussaint) fallezca. Rhaenyra (Emma D’Arcy) lo encuentra y Luke le confiesa sus inquietudes. Le dice a su madre que no quiere heredar Driftmark, cuando su abuelo probablemente muera, él no tendrá la capacidad de asumir el cargo de lord. Rhaenyra le asegura que ella estaba igualmente asustada cuando se le nombró heredera al Trono de Hierro, pero que, así como su padre la preparó para gobernar los Siete Reinos, ella lo ayudará a él. La tierna interacción entre madre e hijo es interrumpida con el anuncio de la llegada de Rhaenys Targaryen (Eve Best), quien busca una audiencia urgente con Rhaenyra y Daemon (Matt Smith). Luke se asusta porque cree que es para informar del fallecimiento de su esposo, Corlys.

La urgencia es para dar las noticias de King’s Landing: el rey Viserys (Paddy Considine) ha muerto y Aegon II (Tom Glynn-Carney) ha sido ungido como rey entre centenares de espectadores (por supuesto, Rhaenys no dice que a un porcentaje de esos espectadores los aplastó con su dragona Meleys). Les asegura que estuvo como prisionera hasta que logró escapar con Meleys y que, si no atacó, es porque “no es guerra suya para empezarla”. Esto responde un tanto la incógnita de por qué no quemó a la familia de Alicent Hightower (Olivia Cooke) en el episodio de la semana pasada, pero tampoco es una respuesta sustancial para todos los detractores del final del noveno episodio. El peso de las noticias que acaba de recibir, induce al parto prematuro de Rhaenyra, lo cual preocupa a sus nodrizas y maestre porque aseguran que el bebé aún no se ha terminado de formar. Por su parte, Daemon empieza a planear la batalla.

Entre dolor y lágrimas, Rhaenyra hace llamar a sus dos hijos mayores, Jacaerys “Jace” Velaryon (Harry Collett) y Luke, para contarles lo que acaba de ocurrir. Les pide que, con el poco derecho que le queda de sucesora al trono, solo puede hacerse lo que ella ordene. En la sala de la mesa pintada, donde Daemon prepara a los hombres, los gritos de Rhaenyra inundan el espacio y su esposo no hace más que ignorarlos, mientras los demás se ven con preocupación. Ella incluso grita su nombre y él hace caso omiso. Jace les pide pausar sus decisiones y esperar a su madre. Daemon se lleva a dos caballeros de la Guardia Real que los acompañaron desde King’s Lading, aún incierto de la postura que fuesen a tomar y les da dos opciones: doblar la rodilla por Rhaenyra o morir quemados por Caraxes, su dragón. Los hombres escogen sus vidas.

El parto de Rhaenyra es horrible. No deja que nadie se le acerque, ella quiere dar a luz sola. Cuando por fin expulsa lo que lleva dentro, se dan cuenta que, en efecto, es un bebé malformado que yace sin vida. El dolor que siente Rhaenyra es incomparable, en menos de dos días ha perdido a su padre, el trono y su bebé por nacer. Daemon llega y desde antes de entrar a la habitación sabe lo que ha ocurrido. A su forma, él también vive el duelo (pronto nos preguntaremos qué tan válido es que lo exprese de esa manera).

Como es la costumbre de los Targaryen, el bebé es incinerado. Cerca de la pira funeraria llega Ser Erryk Cargyll (Elliott Tittensor, el gemelo que ayudó a Rhaenys escapar) a anunciar su lealtad a Rhaenyra mientras dobla la rodilla y le recita el juramento de la Guardia Real. Le entrega la corona de oro que portó Viserys durante su reinado y Daemon corona a la reina y se arrodilla ante ella (es segunda vez que vemos a un personaje de Matt Smith como regente arrodillarse, un poco a regañadientes, ante su esposa, la reina). Todos siguen a Daemon y se arrodillan, excepto por Rhaenys.

Episodio 10, “The Black Queen“, de House of the Dragon. Dir. Greg Yaitanes. HBO Max. 2022.

Ya con la reina coronada, regresan a la sala de la mesa pintada para planear formalmente las alianzas que tienen para defender la causa de Rhaenyra. La reina recuerda cuales casas juraron respetar la decisión del rey cuando la nombró a ella como sucesora. Hay tres casas que, a pesar de haberlo hecho, es incierta su respuesta a la llamada. Los Stark respetarán el juramento, a Lord Borros Baratheon (Roger Evans) se le debe de recordar la promesa que hizo su padre y la Casa Arryn no puede negar lealtad, ya que se propia madre fue una de ellos. Rhaenys aún no puede decidir si los Velaryon tomarán partido con el Equipo Negro sin la presencia de su esposo, quien se encuentra en camino a Dragonstone. Cuando planean la estrategia con los dragones, Rhaenys no está contenta de que su dragona sea parte del plan. La reunión se pausa cuando se anuncia la llegada de una flota con el estandarte de los Targaryen (el dragón de tres cabezas), pero pintado de verde.

Es Otto Hightower (Rhys Ifans), quien, a pesar de ser recibido por Daemon, se rehúsa a dar el mensaje de Alicent si no es a Rhaenyra. La reina llega a lomos de su dragón, Syrax. Otto se refiere a Rhaenyra como “princesa”, pero ella le recuerda que es “reina”. Otto les asegura que van de forma pacífica por órdenes de Alicent, y les ofrece Dragonstone, la legitimidad de sus hijos Velaryon para que hereden de forma “legal” y puestos importantes dentro de la corte para sus hijos pequeños, a cambio de doblar la rodilla ante Aegon. Daemon se ofende y le dice que sus hijos no serán coperos de un rey borracho, mientras que Rhaenyra se acerca para quitarle el broche de Mano del Rey y tirarlo. Entonces, Otto le hace entrega del mensaje que lleva de Alicent. Cuando la reina lo desenrolla se da cuenta de que es la página del libro que arrancó cuando estudiaban y Rhaenyra fantaseaba con escapar juntas de su deber. La reina comienza a llorar y detiene el ataque que Daemon estaba a punto de iniciar. Le dice a Otto que King’s Landing pronto recibirá su respuesta.

A solas, Rhaenyra le asegura a Daemon que no quiere reinar en un mundo de huesos y cenizas. Ella no desea la guerra, pero su esposo se irrita por su pasividad. La reina le dice que ella tiene el deber de mantener al reino unido gracias a la profecía de la Canción de Hielo y Fuego que dejó estipulada Aegon el Conquistador a sus sucesores. Daemon se enfurece aún más porque cree que son cuentos y la comienza ahorcar. Gran sorpresa que el hombre que mató a su primera esposa, ignoró a una de sus hijas por no haber reclamado a un dragón e hizo caso omiso a los deseos de regresar a su hogar de su segunda esposa, fuera un esposo violento con la tercera (a la que hizo grooming y la abandonó en un burdel con los calzones abajo). Rhaenyra entonces se da cuenta de que Viserys nunca le habló de la profecía incluso cuando Daemon era su heredero.

Corlys se encuentra ya en Dragonstone. Aún está en cama y se da cuenta que Rhaenys se ha quedado dormida mientras cuidaba de él. La Serpiente Marina bromea cuando Rhaenys despierta, pero a ella no le hace gracia y lo acusa de haberla abandonado cuando más lo necesitaba. Le dice que perdieron, y que ahora un rey fue coronado en King’s Landing; le cuenta sobre la muerte de su hermano por querer la sucesión de Driftmark y acusar a los hijos de Rhaenyra de bastardos. Rhaenys sigue sin llamar a Rhaenyra “reina”. Corlys propone no declararse a favor de ninguno de los equipos y refugiarse en su castillo con sus nietros mientras termina la guerra. Rhaenys le recuerda que sus nietos varones son quienes más corren el riesgo. Corlys se rehúsa a doblar la rodilla porque cree que Rhaenyra fue la causante de la muerte de Laenor, pero la princesa la defiende diciendo que es la única impidiendo la inminente guerra.

Y danzaron los dragones

Corlys y Rhaenys ingresan al salón de la mesa pintada mientras discuten las alianzas. Todos están, menos Daemon. La Serpiente Marina cree que, a pesar de tener algunos aliados, estos resultan pocos para una batalla. Rhaenyra le recuerda a Corlys que él mismo juró respetar la decisión del rey cuando la nombró sucesora y él finalmente jura lealtad por ella. Rhaenys solo le sonríe a la reina. La llegada de Corlys es de gran ayuda para los vasallos de la reina, y a partir de ese momento dirige la planeación. Jace y Luke se ofrecen como mensajeros para Bastión de Tormentas, el Valle de Arryn y Winterfell. La reina al principio duda en involucrar a sus hijos, pero accede. Los despide y les hace prometer sobre el libro sagrado de la Estrella de Siete Puntas que van en calidad de mensajeros y no guerreros.

Luke llega a Bastión de Tormentas, y como su nombre lo presagia, es recibido por una terrible tormenta. Cuando desmonta a su dragón Arrax se da cuenta de que no es el único dragón en el lugar. La anciana y gigantesca dragona de su tío Aegon (Ewan Mitchell), Vhagar, se deja ver. Preocupado, Luke ingresa al castillo y es recibido por Lord Borros Baratheon y sus vasallos. Aemond está presente a lado de una de las hijas de Borros. El señor de Bastión de Tormentas se muestra hostil ante Luke, cuando se le entrega el mensaje de Rhaenyra, pregunta a Luke qué le ofrece a cambio de su lealtad. Aemond ofreció casarse con unas de sus hijas, pero que él puede escoger a otra. Luke se excusa diciendo que ya está prometido. Al no obtener una propuesta satisfactoria, Borros manda a Luke de regreso a casa. Aemond no se queda con las ganas y llama a su sobrino como “Lord Strong”. Luke recuerda las palabras de su madre y le reitera a su tío que solo va como mensajero, sin intención de derramar sangre. Sin embargo, Aemond lo sigue provocando y se quita el parche (ahora un zafiro llena el espacio vacío). Lo amenaza con saldar la deuda de ojo por ojo que tiene pendiente con él. Ambos sacan sus espadas, pero Borros detiene la pelea.

Episodio 10, “The Black Queen”, de House of the Dragon. Dir. Greg Yaitanes. HBO Max. 2022.

Luke sale apresurado del castillo y monta a su dragón, descontrolado por la lluvia que no lo deja volar. En el cielo, se dan cuenta de que son perseguidos por Aemond y su dragona, la cual los quintuplica en tamaño. Aemond también está teniendo problemas para controlar a su dragona, pero quiere asustar a su sobrino. Ninguno de los dragones responde a los comandos de sus jinetes y Arrax lanza una llamarada de fuego a su contrincante. Asustado por lo que acaba de hacer, Luke la presiona para escapar de la tormenta y elevarse más alto que las nubes. Vhagar, con una identidad propia más allá que solo el vínculo que desarrolla con su jinete, está furiosa con el otro dragón y rompe las nubes para devorar a Arrax y a Luke con él, mientras Aemond desesperado le grita que no lo haga. Aemond se da cuenta de lo evidente: por su orgullo y deseo de asustar a su sobrino, ha iniciado la guerra. Daemon le lleva la trágica noticia a Rhaenyra. Frente al fuego algo se rompe en ella. Ya no tendrá misericordia con los Verdes.

Pensamientos generales (en defensa de la octava temporada de Game of Thrones):

* Nunca he sido discreta con mi agrado por el final de GoT (y sí, puedo explicarlo, pero en otra ocasión). De hecho, he sido vocal al respecto. Yo sé que la octava temporada dejó mal sabor de boca y que es fácil creer que esta serie es mejor porque ha superado las bajísimas expectativas con las que inició. Sin embargo, como alguien que tiene una perspectiva más “objetiva” al respecto, me atrevo a asegurar que, si bien HotD tiene un arranque sólido, aún no se le compara a los momentos prime que su predecesora tuvo. Por supuesto, House of the Dragon aún tiene campo para mejorar.

* La serie quiso que trazáramos los paralelismos entre Rhaenyra y Daenerys Targaryen, y el décimo episodio lo hizo más evidente. Se trata de una heredera al trono que se ha pasado la mayor parte del tiempo diciendo que no quiere reinar sobre cenizas, que romperá la rueda que por siglos ha gobernado Westeros, y que, además, hay una profecía que cree que trata sobre ella que vive una serie de sucesos desafortunados capace de romper hasta la última pizca de bondad que quedaba en ella. Después de perder a dos hijos, a su padre y el Trono de Hierro, el rostro de Rhaenyra dice que quiere quemarlo todo. No podemos obviar que el camino de Daenerys antes de su punto de quiebre fue más crítico, mientras que Rhaenyra creció con el beneficio y la protección ciega de su padre.

* ¿Qué tiene esta historia con los partos perturbadores? Cada uno es peor que el anterior. Nos aseguraron que serían más cuidadosos que en GoT con la violencia sexual y de género, pero encontraron otra forma de explotar el dolor femenino en pantalla.

* Me hubiese gustado que fueran más explícitos con la relación romántica que hubo entre Rhaenyra y Alicent. Claro, puede existir una relación platónica con sentimientos así de profundos; sin embargo, la serie se encargó de dar detalles con los que reforzaba esta teoría. El mismo productor ejecutivo Miguel Sapochnik habló sobre la ambigüedad en su relación y las actrices Milly Alcock y Emily Carey (Rhaenyra y Alicent en sus versiones más jóvenes, respectivamente) platicaron sobre el “subtexto queer” con la directora Clare Kilner que encontraron al leer el guion.

 

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