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FICUNAM 14: entrevista a Maximiliano Cruz, director artístico del festival

Escrito el 14 junio, 2024 @bmo985

La 14a edición del FICUNAM, el Festival Internacional de cine de la Universidad de México, comenzó el pasado 13 de junio. Exhibirá su acostumbrada selección de películas independientes y experimentales hasta el 20 de junio en distintas sedes, incluyendo el Centro Cultural Universitario, Cinematógrafo del Chopo, Casa del Lago, Casa del Cine, Cineteca Nacional y Cine Tonalá.

Palomita de maíz platico con su director artístico, Maximiliano Cruz, para conocer más sobre esta edición, los criterios que entran en juego a la hora de realizar la programación y el lugar que ocupa el festival en su catorceava celebración.

Cruz es programador, curador y cofundador de Interior XIII, sello de distribución y producción. Desde 2021 se desempeña como director artístico del FICUNAM. A continuación, nuestra conversación.

Maximiliano Cruz, director artístico de FICUNAM.

Este es tu tercer año como director artístico de FICUNAM, ¿cómo es tu evaluación de las ediciones que han estado a tu cargo?

Ha sido bastante interesante porque todo esto fue parte de un proceso post pandémico en donde el festival se vio expuesto a la pandemia que tuvo repercusiones negativas en nuestra sociedad y en la manera en la que nos acercamos al cine. Como festival tuvimos que adaptarnos y reaccionar. En pandemia tuvimos una edición enteramente online, a partir de ahí al siguiente año asumí la dirección artística y desde entonces el esquema de FICUNAM es híbrido.

Procuramos mantener aprendizajes de todo esto y hoy el festival sigue siendo, por supuesto, sustentado por exhibición en salas de cine en sedes físicas, pero mantenemos un programa muy importante virtual en tres sedes virtuales, que son dos canales de televisión abierta: TV Unam [y] Canal 22 para atender públicos de toda la República Mexicana vía televisión abierta. Y [tenemos] una tercera sede importante para públicos de todos los países de Latinoamérica gracias a la alianza con la plataforma MUBI.

Esto forma parte ya de la identidad de FICUNAM. Para nosotros es una cosecha importante que [el festival] pueda ir a otras ciudades del país, a otras comunidades y que pueda ir a otros países en streaming. Nos parece buenísimo que pueda repercutir en esos territorios y al final es algo que refuerza el impulso del FICUNAM por poner el foco en la producción cinematográfica de nuestra región, de Latinoamérica en particular.

Este año no es la excepción. Tenemos un fuerte componente latinoamericano transversal a todas nuestras secciones, desde nuestra competencia internacional hasta incluso secciones de retrospectivas y focos. Por ese lado ha sido una experiencia muy estimulante porque a nivel curatorial es un factor muy importante. Al final, también programamos pensando en nuestras sedes, siempre con el público como faro.

 

Desde tu perspectiva como director artístico, ¿cómo se diferencia FICUNAM de otros festivales de cine?

Algo importante a mencionar es que, exceptuando algunos títulos de nuestras retrospectivas, la programación del FICUNAM es inédita en México. Tanto con nuestro programa de exhibición en salas de cine como el programa que llevamos a Latinoamérica con MUBI, procuramos que todo el contenido del FICUNAM sea de películas que no se han exhibido oficialmente en salas ni plataformas, eso es algo que mantenemos desde nuestra primera edición. Eso a nivel de datos técnicos.

Luego, el perfil de FICUNAM y la identidad es algo que se ha construido a través de los años y es un diferenciador importante. A nivel curatorial procuramos desmarcarnos de la programación de cine y de películas que no son realizadas con una intención artística a nivel fundamental. Procuramos acercarnos al cine como un elemento de entretenimiento lúdico y de conocimiento . Podemos programar algún título de cine industrial, pero está sustentado por algo, como un aporte que esta película haga a nuestro público a nivel de conocimiento.

Nosotros tenemos fe y creencia en el poder del lenguaje cinematográfico en el sentido en el que moldea nuestros imaginarios como espectadores y, por lo mismo, repercute en nuestros hábitos de comportamiento, en la manera en la que nos relacionamos con nuestro entorno, en la manera en que nos relacionamos con nuestros pares y nuestros prójimos. El cine es fundamental. Entonces todo el programa del FICUNAM y el motor que nos mueve es dar herramientas al espectador y al cinéfilo para que pueda disfrutar mejor el cine y que pueda posicionarse ante el mundo con otro tipo de referentes que van en contra de la propaganda con la que nos bombardean a diario, no solo a nivel de cartelera ni a nivel de lo que vemos en plataformas o televisión abierta, sino incluso las imágenes que nos llegan a través de redes sociales. Para nosotros todo hace parte de la propaganda y lo que hacemos en FICUNAM es hacer contra-programación ante eso, celebrando una producción de cine artístico a nivel nacional e internacional. En todas nuestras secciones y franjas dedicadas a cine contemporáneo o los focos y retrospectivas que dedicamos a cine clásico, este criterio es transversal.

 

Cada año el festival dedica retrospectivas o focos a cineastas y figuras de la industria. ¿Cómo deciden a quién homenajear?

Más allá que sea cine clásico, [lo que nos interesa es] que sean retrospectivas y focos que comenten sobre nuestro entorno contemporáneo, que sean filmografías vigentes. Eso también hace a los clásicos clásicos, que son atemporales y hay unos que cobran más vigencia.

Por ejemplo, un foco que traemos este año muy especial y que queremos mucho es “Saludaré al sol una vez más” que celebra la obra de dos mujeres árabes, pioneras tanto del cine como de cierto feminismo árabe. Estas dos mujeres provienen del Líbano, una es Heiny Srour (que por cierto dará una clase magistral en el marco del Seminario el Público del Futuro que se llama “Filmar debajo de las bombas”) y la otra, ya falleció ella, es Jocelyne Saab, de quien estaremos pasando su Trilogía de Beirut. Estas cinco películas [La hora de la liberación ha llegado y Leila y los lobos de Heiny Srour y Beirut, nunca más; Cartas desde Beirut; y Beirut, mi ciudad de Jocelyne Saab] son de una vigencia tremenda. Están totalmente ligadas con el territorio, muy en particular con el Líbano, también con Palestina. Al final, el festival, al programar un foco como este, también está haciendo un comentario de algo que está afectando nuestras vidas diarias. Es una manera también de, desde el festival, aportar a la discusión y a todo lo que está pasando. Este tipo de comentarios rebasan la esfera cinematográfica.

Ha sido muy fuerte para todos el genocidio que está pasando, todo este desastre que viene de hace muchas décadas y hay cierta confusión también. Vuelvo a mencionar el tema de la propaganda, que es un factor que no solo como espectadores de cine, incluso como usuarios de redes sociales, nos afecta de manera frontal. El poder de la imagen es tremendo y el poder del cine en ese sentido es muy importante; entonces este año dedicamos un foco de manera intencional a estas dos cineastas.

Por otro lado, el FICUNAM este año dedica la retrospectiva más importante en su historia a un cineasta mexicano. “Sinfonía insurrecta. El cine de Paul Leduc” es una retrospectiva prácticamente integral con 24 títulos que, además, venimos preparando desde hace más de dos años en donde están involucrados los hijos de Paul Leduc, Valentina y Juan Leduc, que venían trabajando en el Acervo Paul Leduc desde hace ya un buen tiempo con apoyo del IMCINE.

Una retrospectiva que a nivel de gestión involucró de manera directa a todo el equipo de la Filmoteca UNAM que tuvo que hacer un trabajo de gestión y de rescate de materiales muy importante. Tiene varias ramificaciones, como una publicación exclusiva [A la altura de los ojos. Una visita al acervo Paul Leduc] que vamos a presentar en el marco del FICUNAM (que en este momento debe estar saliendo de la imprenta) para celebrar los trabajos inacabados de Paul Leduc. Lo que esta publicación busca es prolongar la vida de los trabajos inacabados de Leduc, pasándole el relevo a escritores, periodistas y dramaturgos en una iniciativa editorial muy hermosa.

¿Sientes responsabilidad desde tu plataforma como director artístico de hacer una reflexión sobre los eventos de nuestra coyuntura, como el genocidio que has mencionado?

Nuestra responsabilidad y compromiso es primeramente con el cine y con la calidad cinematográfica, [con el] cine concebido como arte. Es nuestro faro. Nosotros no nos desmarcamos de ahí, eso es lo que buscamos y eso es nuestro primer compromiso. Sí hay una responsabilidad porque nosotros creemos en el poder del lenguaje cinematográfico de manera total. Además, el cine y la imagen operan a un nivel consciente, pero también a un nivel subconsciente y a un nivel inconsciente. Al final, el oficio de organizar un festival o de curar un ciclo o curar una retrospectiva es un ejercicio que nosotros procuramos ejercer como un compartir algo, no es una imposición de “nosotros sabemos de cine y ahí les va”. No, es más, nosotros, antes que nada, somos espectadores y estamos expuestos a la experiencia cinematográfica, [a] lo que puede causar una película en ti, los cambios que puede sugerir en ti, [lo que puede] provocar en ti una película o una filmografía completa de un autor.

Partimos de ahí, y la creencia y la fe en eso facilita la manera en la que asumes una responsabilidad porque para nosotros el oficio de organizar festivales es también un ejercicio de aprendizaje. En una entrevista anterior decía que el espectador del FICUNAM [y el propio festival] hemos crecido juntos. Es decir, el FICUNAM ha sido una escuela para espectadores y para nosotros como organizadores también. Entonces, en todo ese marco, el compromiso que tenemos y la responsabilidad están protegidos.

El cine, como todo gran arte, es político en sí mismo, entonces, [para] nosotros el FICUNAM no es un festival politizado a nivel de panfleto, sino que procuramos programar el arte cinematográfico, entonces inevitablemente hay un ejercicio político que viene desde los creadores. Con político no me refiero estrictamente como a política estatal. Eso opera en varios niveles, hasta el nivel afectivo que menciona Isabel, que al final es algo que nos interesa muchísimo porque nosotros como ciudadanos comunes o como espectadores, nuestra vida cotidiana es la manera en la que nos relacionamos con nuestro entorno, con el prójimo, con el medio ambiente, las posturas que tomamos ante eso. Si el FICUNAM y el programa te sirve como una cantera de herramientas para eso, pues buenísimo.

En un segundo nivel, también lo que buscamos es el disfrute del cine y del arte cinematográfico.

 

¿Cómo trabajas con los programadores para moldear una sección?

Yo confío plenamente en mi equipo de programadores, procuro darles la mayor agencia posible. Todos hemos crecido juntos, hemos formado nuestro imaginario de programadores juntos. Todos tenemos esto que yo decía, creer en el cine y en el arte cinematográfico. Cuando ya tienes eso es muy fácil tomar riesgos, como programar películas experimentales o que se demarcan de no sé qué, porque el arte al final funciona por inercia. No importa si programas una película contemplativa u otra de plano muy barroca y desbordada, al final eso te tiene protegido. Todo el equipo de programadores opera bajo ese mismo paraguas.

Tanto “Ahora México” como el resto de nuestras competencias tienen una dinámica de convocatoria: abrimos convocatorias y atendemos esos trabajos que nos llegan. Cada sección tiene sus diferencias, pero “Ahora México” en particular, la competencia “Umbrales de Vanguardias” y “Aciertos” sacamos la selección de las convocatorias que nos llegan. Habrá alguna por ahí que medio estamos correteando, que la tenemos en el radar, pero básicamente es lo que nos llega y ahí hay un trabajo bastante riguroso con el comité.

Somos un equipo de siete, es bastante robusto a mi parecer. Hay festivales que a veces tienen comités más grandes, pero es un trabajo también de discusión grupal, porque las películas, digamos tú ves una película y lo que apreciaste en esa primera mirada no necesariamente va a ser… porque las películas también crecen con los días. Lo que piensas de una película al tercer día ya cambió un poco y cuando llegas con tu comité y lo peloteas, todo ese proceso es súper rico, es muy estimulante y está súper bueno. Al final es un privilegio estar expuesto a las películas porque es un trabajo de curaduría, pero estás aprendiendo cosas y al final es un proceso de autoconocimiento lo que el cine hace contigo.

Con la competencia internacional, ahí sí estamos correteando películas que vemos en otros festivales. Algunas sí las sacamos de la convocatoria, pero no el grueso. El resto de secciones sí son trabajo puro y duro de curaduría en términos de gestión de películas: vamos directo tras ellas. Mi trabajo como director artístico es conceptualizar la edición, el programa y estructurarlo, estructurar las secciones y con el comité también peloteo ese proceso, pero ese recae más en mí. La programación de películas, de títulos, del resto de secciones me gusta hacerlo grupal y ahí sí participamos todos y ahí me gusta soltar la batuta.

En la programación del FICUNAM hay una narrativa. Para un espectador es imposible que vea todas las películas del festival, pero sí hay un diálogo dentro de las secciones. Las películas están dialogando entre sí y hay mensajes que queremos dar como curadores y programadores del FICUNAM, entonces al final nada es fortuito. Cada paso que el festival da en términos de programación está muy bien pensado y calculado: cuáles focos son, cómo se llaman esos focos, cómo los organizas y [tomas en cuenta] los criterios de paridad de género y la procedencia de las películas. Al final se encuentra un balance.

 

¿Cuáles son los eventos de FICUNAM que más esperas?

Hay un homenaje al legendario Andrei Tarkovski, está a cargo de su hijo, Andrei A. Tarkovski. Él es director artístico de un evento que va a suceder en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario que lleva por título “Nostalgia del absoluto” y es un evento que combina proyección de imágenes de películas de Tarkovski y de su vida personal con música en vivo del Dúo Gazzana, junto con narración en vivo de extractos del diario de Tarkovski leídos por el actor mexicano Raúl Briones en un evento, homenaje y cine concierto.

Tenemos dos homenajes este año. Uno es dedicado al actor y director Mathieu Amalric, que este año estamos celebrando su carrera como director con una retrospectiva integral de sus largometrajes. Él va a estar ofreciendo una charla. El otro homenaje es a Víctor Erice, director de culto español que viene por primera vez a México a acompañar la retrospectiva de sus cuatro largometrajes realizados hasta el momento y ofrecer la primera charla que da en Latinoamérica, lo cual es algo muy sorprendente. Víctor Erice es prácticamente [un] octogenario, su influencia en Latinoamérica ha sido fundamental en más de una generación de cineastas y de gestores cinematográficos. Tanto a Erice como a Amalric la UNAM les entregará la Medalla Filmoteca UNAM, que es el reconocimiento más importante que la Universidad entrega a personalidades del cine.

También quisiera resaltar un performance que se llama “Sampling as Life” que va a estar a cargo de uno de nuestros jurados de la competencia internacional, el afroamericano Ephraim Asili, esto se va a estar presentando en la Casa del Lago, que es una de las sedes más importantes, sobre todo para el programa expandido que traemos este año.

En el FICUNAM, además de exhibición de películas, dedicamos una buena parte a eventos que celebran el cruce del cine con otras disciplinas artísticas mayormente performáticas. Ahí encontramos sesiones de cine expandido, tenemos performances, video instalaciones, una escultura sonora. Entonces, también [me gustaría] recomendar el bloque de Umbral Expandido que es la sección que reúne todos estos eventos.

 

Esta conversación fue editada y condensada para dar claridad.

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