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FICUNAM 14 – día 2

Escrito el 18 junio, 2024 @bmo985

En el segundo día de FICUNAM 14 se comprueba el excelente estado de la industria de cine argentina (¡nuevamente!), mientras que un ensayo anónimo explora la historia de lo que alguna vez fue edén. Por último, uno de los homenajeados de este año revela sus fijaciones, talentos y talentos dados al absurdo y a lo extraño.

 

Algo viejo, algo nuevo, algo prestado

Dir. Hernán Rosselli

Después de Reas de Lola Arias y justo en el momento en el que sus apoyos institucionales se ven amenazados Algo viejo, algo nuevo, algo prestado llega para confirmar el gran momento de la cinematografía argentina,. Al igual que en aquella película, el uso de intérpretes no profesionales en roles protagónicos es una grata sorpresa, solo que, a diferencia de aquella, es por la capacidad actoral que demuestran. El argumento es ligero, pues el filme depende del peso de sus personajes y de la definición del mundo que habitan, el de las apuestas clandestinas.

Este negocio, heredado por Maribel Felpeto de su padre, requiere no solo la colaboración de la familia inmediata y la extendida o inventada, sino también de cierta entereza moral y física para soportar los embates de la policía y de los corredores de apuestas competidores. La cámara de Rosselli proporciona una mirada íntima, de conversaciones a puerta cerrada, de cálculos de riesgos, y planeación, en fin, de una confianza absoluta. Acaso por pertenecer a este mundo cerrado, Maribel, recuperándose apenas de la súbita muerte de su padre, busca asideros en la vida, uno de los cuales cree encontrar en quien parece un hijo fuera del matrimonio de aquel, con quien entabla amistad bajo falsas premisas.

Rosselli teje un relato paralelo a través de películas caseras de la verdadera familia Felpeto, paréntesis recurrentes de la trama durante los cuales Maribel narra los inicios del negocio, la boda de sus padres  y sus recuerdos de niñez en torno a la ocupación ilegal de ambos. Esta remembranza subraya el malestar existencial de la joven, quien busca respuestas a preguntas que parecen relacionadas con su herencia de doble filo. En todo Algo viejo, algo nuevo, algo prestado se respira la incertidumbre, la inquietud de una generación que no acaba por echar raíces en los espacios labrados por los progenitores.

Lo que hace Rosselli es interesante, un retrato psicológico que recurre a la archivística de la memoria para hallar soluciones a una crisis, un estudio de un negocio familiar clandestino y criminal (no es descabellado ver el conflicto de Michael Corleone, heredero reticente de un imperio criminal, en Maribel). Me ha parecido extraordinaria y esta impresión solo se ha acrecentado con la confesión realizada por el mismo Rosselli después de la proyección: que la película ha nacido a partir de la existencia de videos caseros de los Felpeto y que con estos cimientos construyó el relato.

 

Biombo de Acapulco

Dir. Unidad de Montaje Dialéctico

Ensayo cinematográfico sobre el puerto antaño consentido del mundo y desde hace muchos años en crisis sempiterna. En Biombo de Acapulco,  la Unidad de Montaje Dialéctico indaga en episodios históricos de Acapulco sobre imágenes de archivo, que, al igual que en Tótem (no la de Avilés, sino la exhibida el año pasado en FICUNAM 13, también firmada por la Unidad), no ilustran sus palabras, sino que la acompañan.

La pobreza y la tragedia acapulqueña son concebidas como resultado del pecado original de la invención del puerto como destino turístico por el gobierno mexicano en el siglo XX, sus ejidatarios desplazados hacia los márgenes para permitir la explotación hotelera y  sus luchadores sociales asesinados muchos años antes de la aparición de la guerrilla en las montañas guerrerenses. Sin sentirse como una lección de historia ni una prédica en un sentido u otro, Biombo de Acapulco es un cortometraje lúcido, dedicado a la reflexión sobre la realidad contemporánea y sus raíces en el pasado, a la vez que sus imágenes examinan la evolución – y desgracia – de Acapulco en el imaginario colectivo.

 

Abrázame fuerte

Dir. Mathieu Amalric

Abrázame fuerte es un laberinto de emociones en torno a la siempre efectiva Vicky Krieps, quien un buen día abandona a su familia, ¿o es al revés?

Por suerte, las respuestas no se dan fácilmente en esta película de Mathieu Amalric, uno de los homenajeados por FICUNAM en esta edición y cuyo cine se aleja de lugares comunes, o al menos eso es lo que me ha sugerido Abrázame fuerte, la cual, a través de cierto surrealismo narrativo arraigado en la psique cambiante de Clarisse  (Krieps), sigue sus pasos mientras deambula buscando consuelo en ocupaciones, bares y destinos europeos.

Me ha recordado al cine del estadounidense Charlie Kaufman, aunque la naturaleza de su realidad nunca se adentra tanto en los mecanismos surrealistas y de subjetividad extrema. Más bien, Amalric parte de la mente lesionada para imaginar, crear una realidad compartida que, irónicamente, está marcada por la ausencia y el anhelo. Contrario a Kaufman, no existe una catarsis de la identidad ni una epifanía que permita superar las limitantes de la psique.

La película avanza confundiendo líneas temporales, sucesos ilusorios y reales, enmarañando nuestra comprensión de lo que atormenta a esta mujer. Al ser Krieps quien pasa por estos cambios bruscos de dirección – la mejor forma de describir la película es con viñetas con poca o nula relación entre sí, pero coherentes a largo plazo -, el filme conserva un centro emocional y neurálgico, cargando ella con todo el peso de la incertidumbre, su ceja dubitativa conteniendo un gesto de dolor, un grito ahogado o una mirada amorosa. A pesar de su forma enrevesada, el filme no sufre de los problemas que asociamos con una forma descoyuntada al estar arraigada en la experimentada actriz. Abrázame fuerte es peculiar, pero emotiva.

 

Tómate la sopa

Dir. Mathieu Amalric

Segundo filme en la retrospectiva de Amalric con el que debutó como realizador en el lejano año de 1997. Mucho más absurda e hilarante que Abrázame fuerte, Tómate la sopa vuelve a andar sobre temas similares: la familia, la tragedia subyacente y las relaciones interpersonales entre sus miembros.

Un juego de gato y ratón entre madre (Adriana Asti) e hijo (Jean-Yves Dubois) inicia la trama, en la que una casa pequeña se estrecha aún más debido a la inmensa colección de libros atesorados por la madre, domicilio al que llega a escondidas el hijo y que después le es imposible abandonar. La fuerza que lo compele a permanecer no es la de su tozuda madre, sino la de un recuerdo profundo despertado por su regreso al hogar maternal.

Que no engañen las descripciones, pues esta es una comedia física marcada por el comportamiento maniático de la madre como por las acrobacias del hijo, quien emprende una cruzada por deshacerse de tantos libros como le sean posibles. Una revelación a mitad de camino ofrece claves sobre la locura compartida por la familia, pero Amalric fue, desde su debut, ajeno a la catarsis sentimental porque los 70 minutos de duración de Tómate la sopa son de catarsis cómica.

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