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EO (TFF 2022): la ventana al alma de un burrito

Escrito el 28 noviembre, 2022 @alessandra_kr

Sección: Fuori concorso.

Dirección: Jerzy Skolimowski.

Guion: Ewa Piaskowska, Jerzy Skolimowski.

Elenco: Sandra Drzymalska, Isabelle Huppert, Lorenzo Zurzolo, Mateusz Kosciukiewicz, Tomasz Organek, Lolita Chammah.

Palomómetro:

Países: Polonia, Italia.

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt19652910/

Eo. Dir. Jerzy Skolimowski. 2022.

Estrenada inicialmente en el Festival de Cannes 2022, Eo se convirtió en la sensación cuando Jerzy Skolimowski, director y coescritor de la película, profesó su cariño por los seis burritos – Taco, Ola, Marietta, Ettore, Rocco y Mela – que interpretaron al personaje principal de la película. Incluso cerró con broche de oro su discurso de agradecimiento después de ganar el Premio del jurado al nombrar a cada uno de estos animalitos. Al ver la película se entiende inmediatamente la razón detrás de tal devoción, pues Eo es una declaración de amor a los burritos en particular, y los animales en general, así como una distinción de su ingenuidad, inocencia y pureza, directamente contrapuesta a la oscuridad y pragmatismo de los seres humanos.

La historia sigue al burro que da nombre a la película desde que la cámara lo encuentra como parte de un circo y conforme recorre Europa de manera accidentada y circunstancial, topándose con todo tipo de situaciones y personajes. Estos encuentros, aleatorios y dependientes de los caprichos de las personas que aparecen, dejan entrever historias inconclusas, realidades completamente distintas y naturalezas contrastantes. Así como están aquellos que aman e intentan cuidar al animal, también están quiénes le hacen daño, aprovechándose de su indefensión.

Encontramos a la mujer que lo quiere y cuida al inicio de la cinta, una artista que sufre cuando los separan y que se esfuerza por encontrarlo en dónde sea que lo hayan llevado. Están los activistas en contra del maltrato animal que no piensan más allá de sus esfuerzos inmediatos y lo que el destino deparará de aquellas criaturas por las que pelean apasionadamente. De igual forma, se topa con cazadores que no piensan dos veces en la forma en que tratan a los animales enjaulados en espera del momento en que serán asesinados. La historia de Eo permite comprender la vida deambulante de los animales y lo mucho que dependen de la piedad y consciencia de los humanos con los que tienen contacto. Son ellos quienes definen el destino inmediato del animal, modifican su rumbo – sin importar la magnitud de la interacción – y, al final del día, deciden sobre su supervivencia.

La película se compone de fragmentos de historias únicamente entrelazadas por la aparición de Eo. De esta forma, nunca llegamos a conocer el contexto, el trasfondo o las motivaciones de los humanos: la única manera de juzgarlos es a partir de los preciados segundos o minutos que interactúan con él. Consecuentemente, la cinta también funciona como un vistazo a las realidades incontables en Europa: vemos a integrantes de las clases altas de Italia con traumas familiares, fanáticos del futbol que descargan su toxicidad en el animal o la inseguridad que enviste a las zonas rurales. Estos vistazos bien podrían ser el inicio de historias que apelan a una curiosidad no correspondida, gracias a un guion hábil en crear interés momentáneo por los humanos, pero compromiso para seguir con el burrito hasta el final.

Eo es prácticamente un pensamiento abstracto, silente y aleatorio de la vida misma, todo presentado a través de un burro que únicamente rebuzna y mira fijamente. Precisamente el director se recarga en los grandes ojos negros de su sujeto para experimentar su vida interior y explorar su alma. A través de close-ups de su rostro y sus ojitos nos hacemos una idea de lo que piensa y siente, el vínculo mudo que entabla con otros animales, las emociones que siente por las personas próximas a él y la manera en que digiere todo lo que sucede a su alrededor. Poco a poco, el animal demuestra cierto raciocinio y conciencia de lo que vive, reaccionando de maneras inesperadas, pero factibles. De igual forma, el director utiliza su cámara para admirar la majestuosidad de los animales que rodean a Eo.

A pesar de situaciones difíciles de ver – incluyendo un final alarmante, pero adecuado para la historia –, la película es una apelación al amor y apreciación de los animales, recordando al mensaje expresado en Okja (Bong Joon Ho, 2017). Sin embargo, mientras que aquella mantenía una pizca de esperanza en los humanos y su disposición a hacer lo correcto, Eo se enfoca en la existencia despistada e inocente de los animales, y cómo la presencia del ser humano – con sus industrias, invenciones y valores – condicionan su existencia.

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