Entrevista con Juliana Fanjul: Silencio radio

Escrito el 21 enero, 2022 @Ivanwalls5

En 2015, Carmen Aristegui fue despedida de la estación de radio donde trabaja por revelar un caso de corrupción. El reclamo internacional no se hizo esperar y miles de voces reclamaron su regreso a la radio.

El documental Silencio radio se centra en esos meses en los que la periodista fue silenciada. Juliana Fanjul, la directora de la película, capta el carácter y las luchas que Aristegui tiene que enfrentar. El filme retrata no solo lo que le pasa a la periodista mexicana, sino lo que le pasa al país, el cual se debate entre un gobierno corrupto, el narcotráfico y la pobreza.

A continuación, la entrevista que Palomita de maíz le hizo a Juliana Fanjul, en la que discutimos sobre su última cinta, la libertad de expresión y la forma en que ha ido cambiando la censura en México con el paso de los años.

Juliana Fanjul. Cortesía FICUNAM.

¿Cómo surge la idea de hacer Silencio Radio? ¿Por qué específicamente sobre Carmen Aristegui?

Silencio radio surgió en marzo de 2015, cuando la voz de Carmen desapareció del espectro radiofónico. Yo estaba en ese momento viviendo en el extranjero. Estaba estudiando fuera. Y estaba muy preocupada por México, por lo que le estaba pasando al país. Acababan de desaparecer los 43 estudiantes de Ayotzinapa y estábamos todos como muy pendientes de la realidad mexicana, sobre todo porque el PRI había regresado, y muchos de los que nos opusimos a ese regreso del PRI, sentíamos que teníamos que estar muy alertas y activos.

La voz de Carmen yo la escuchaba desde que era niña. Fue algo que heredé de mi papá. Cuando me despertaba, esa voz ya sonaba en la sala de mi casa, después yo misma la ponía para ir a estudiar aquí a la Universidad, a la escuela. Todo fue algo que me acompañó cuando tuve la oportunidad de irme de México.

Fue su espacio el que nos permitió empezar a escuchar por primera vez qué es lo que había sucedido con los 43 desaparecidos, ella invitó a su programa a algunos de los sobrevivientes de los ataques de algunos de los papás de los desaparecidos.

Entonces claro, todo esto venía por haber publicado la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto, en donde además me irritaba profundamente que nuestro presidente [estuviera] en Europa y fuera a pasear con la reina de Inglaterra y cosas así. Y mientras aquí la gente estaba muriendo, desapareciendo y a los periodistas se les estaba asesinando. Entonces, toda esta combinación de ingredientes me hizo sentir que tenía yo que hacer algo. Siendo cineasta pues agarras tu cámara y dices, “voy con la intención de no quedarme con los brazos cruzados”.

¿Recibiste algún tipo de presión? ¿Cómo viviste este tipo de amenazas? ¿Tienes alguna intuición de quién pudieron venir?

Realmente lo que nosotros vivimos – nosotros, me refiero a mi equipo y yo – cuando empezamos a filmar es que nos dimos cuenta de que nos estaban siguiendo. Teníamos la posibilidad de contratar a una camioneta de producción y lo primero que hicimos fue, una recomendación de la organización Artículo 19 que se dedica a proteger el trabajo de los periodistas en algunos países, que tomamos un curso de seguridad.

Nos indicaron cambiar de chofer, más o menos cada dos semanas, no por otra razón, sino para que una sola persona no tuviera demasiada información. Me siguieron y hubo casos de eventos fuera de lo normal. Lo que sucedió es que invariablemente cada nuevo chófer que contratábamos en algún momento me decía que nos estaban siguiendo.

Lo que sí puedo decir es que siempre estaba en relación con algún momento en el que habíamos estado en público con Carmen. O sea, era evidente que nos estaban siguiendo por el trabajo que estábamos haciendo, pero hasta ahí llegó. La cosa se puso fea cuando el apartamento en el que nos estábamos quedando en Washington mostraba claras señales de que alguien había intentado abrir la puerta, estaba totalmente forzada y, pues, por supuesto que nos heló la sangre porque es un departamento en el que mi familia lleva viviendo más o menos 35 años y nunca nadie había robado, es una zona segura.

No puedo decir que quién intentó forzar la puerta estaba relacionado con el trabajo que estábamos haciendo. Pero uno y uno son dos, como dicen los americanos, y empiezas a hacer las matemáticas del asunto y te imaginas qué tiene que ver con eso.

Con tu experiencia, ¿alcanzas a ver una diferencia entre la censura priista de Peña Nieto y la censura priista, digamos, de principios de los noventa?

Qué buena pregunta. Yo creo que la relación [entre] los medios [y el poder] es lo que ha cambiado y no solo lo que tiene que ver con la censura. Pero todo cambió a partir de la de la explosión de los medios digitales. Entonces es más difícil ejercer la censura como sucedía antes, porque antes, pues, se publicaba en un periódico y había otros mecanismos, y quizás también nos enterábamos mucho menos de lo que ocurría.

Nos podemos informar de otra forma. Hay algo similar en cómo los diferentes grupos de poder han tenido que ejercer presión hacia los periodistas, se lograban las mordidas de otra forma, aunque entiendo que sigue sucediendo, pero los ataques quizás no tenían que ser tan brutales. Finalmente, la intención es exactamente la misma, seguir actuando en la sombra, seguir actuando en la oscuridad. Entonces, finalmente, la intención es la misma.

Ahora siento que la violencia está ligada. Cómo se ataca a los periodistas hoy, o sea, al asesinato, tiene que ver también con una cultura del narco en la que no estábamos hace algunos años. Entonces toda esa cultura del narco de repente empezó a operar aquí y entonces también se empezaron a matar periodistas, sobre todo no con la frecuencia con la que la podemos ver hoy este hecho.

Por supuesto [culparía] a Peña Nieto, pero tiene que ver con cómo nuestros padres, nuestros gobernantes…en cómo el narco se ha infiltrado en nuestros gobiernos locales.

Silencio radio. 2019.

¿Crees que los grupos de poder han optado por buscar silenciar a una persona a generar, por el contrario, un ruido blanco que de algún modo genere desinformación a nivel masivo, de modo que la información relevante se distorsiona o se pierde?

Sí, estamos viendo desde hace algunos años como justamente operan [los grupos de poder] a través de las redes para desviar la atención, pues personas como la propia Carmen, por ejemplo, se han visto envueltas en campañas de desprestigio.

Para desacreditar por completo la noticia, primero atacan al periodista. Leer con mucha cautela la información que recibimos a partir de ahí, eso sería una inmensa invitación al público de hoy, siempre cuestionar quién es la fuente, cuál es la fuente.

¿Crees que la televisión ha perdido capacidad para imponer presidentes?

Sí, sí, sí. Creo que la televisión en el mundo entero ha perdido muchísimo poder y afortunadamente está sucediendo, aunque no, forzosamente es mejor. Ahora las series están ganando un terreno inmenso. Yo como cineasta me cuestiono todos los días sobre el poder de una agencia como Netflix, por ejemplo, y la línea editorial absolutamente única que eligen para sus diversas películas.

Sí, creo que Televisa, la televisión y los grupos mediáticos que la operaban han perdido muchísimo, y lo saben.

¿Tú, como documentalista, consideras que tus trabajos tienen ese objetivo? Más allá de retratar el punto de vista artístico, ¿hay una vocación política?

Pues soy muy consciente desde que empecé a estudiar cine del poder político que puede tener una película, entonces, por supuesto que me interesa hacer películas que exploren eso. Siendo mexicana, y con nuestra realidad política que es tan rica, me parecería irresponsable no hacer películas que sean películas comprometidas socialmente.

Desde que empecé a hacer documentales, entendí que me interesaba hacer algo que fuera responsable y que fuera congruente con mi forma de pensar, comprometido. Es tratar de articular en la narración de la historia o del discurso las cosas de forma que se permitan ver lo que yo veo, y expresar simplemente mi propio punto de vista, sin duda, político.

Un poco la pregunta incómoda, en estos tres años ¿has visto un cambio respecto a la libertad de prensa?

Pues [es] una pregunta con respuesta muy fácil, es decir, que no. O sea 2021, cerramos el año siendo el segundo país más peligroso del mundo después de Afganistán para el ejercicio periodístico. Eso quiere decir algo, aunque para nada bueno. Se supone que no somos un país en guerra. ¿Cómo puede decir que estamos después de Afganistán y cómo está la situación de hoy en Afganistán? Asesinaron a 10 periodistas en este país el año pasado, o sea, no, no ha cambiado nada.

Entonces habría que atender esos números de forma urgente. Ahora la relación entre el presidente actual [y los medios] y los anteriores [con los medios] es otra. Tiene esas mañaneras en donde le dedica un tiempo muy particular a la prensa, cosa que podría parecer buenísimo, pero no. En varias ocasiones lo que ha sucedido cuando se refiere a la prensa es que la etiqueta y que lo único que está sucediendo es que la sociedad se polariza a través de desacreditar por completo el trabajo de un periodista u otro.

El último evento que hubo con respecto a la investigación que publicó Carmen y otros medios sobre el hijo de López Obrador y el comentario del presidente me parece desafortunado en el sentido de que puede estar de acuerdo o no con la información que se dé en la investigación, y entonces que se abra un diálogo para ver qué sucede finalmente con la con la investigación que se publica, pero no se puede venir a desacreditar la carrera entera de una periodista como Carmen Aristegui. Eso es lo que me parece que no, que no se puede.

Y así opera. Así hemos visto que opera con esas famosas mañaneras en donde el altavoz es inmenso.

No, desafortunadamente ha cambiado, pero no ha mejorado. No se puede decir que ha mejorado.

Silencio radio
Silencio radio. 2019.

Al ver este documental encontré muchas similitudes con el caso de José Gutiérrez Vivó. En ese sentido, quisiera preguntarte si tú consideraste hacer o tomar un poco sobre casos previos que hayan sucedido, pues también, por ejemplo, la misma Carmen con Calderón. ¿Consideraste en algún momento, hacer un documental histórico sobre la censura?

Pues daban muchas ganas porque materia hay, efectivamente, muchísima, pero pues había que concentrarse en una historia, tenía yo páginas y páginas y páginas de todo, no solo la historia de la propia Carmen, o sea, efectivamente había.

Siento que es la labor de otros documentalistas que se dedican más al cine histórico. Pero el cine que yo hago trata de filmar el presente y descubrir cosas del presente. Entonces finalmente el hilo principal, el hilo rojo, la estructura de la película busca seguir a Carmen en el momento presente, cómo ella intenta seguir investigando, seguir publicando a través de su portal, seguir buscándose un espacio para tener esa voz y volver a tener un programa de radio en vivo, y cómo mientras ella sigue, el Gobierno o los diferentes grupos de poder se incomodan con su presencia.

De nuevo, nuestras sociedades [la mexicana y otras latinoamericanas] son muy complejas, muy ricas y uno se tiene que dar cuenta de que todo trabajo de memoria inmenso queda a veces en el olvido total, cuando uno quiere investigar demasiado y no puede.

Siguiendo esta idea, ¿cuáles serían tus siguientes proyectos?

Pues estoy ya trabajando en la siguiente película, pero soy muy reservada. Espero que pronto, bueno uno se tarda, uno se tarda un montón, pero bueno, por supuesto que tengo la intención de filmar en México y tengo la intención de filmar historias que tengan que ver con mujeres. Es una problemática que me ha preocupado y de la que intento ocuparme siempre. El lugar de la de la mujer en la sociedad, sobre todo en la sociedad mexicana, y es algo que a mí que me preocupa y que me ocupa. Bueno, con esos ingredientes es con lo que estoy trabajando en la próxima película.

 

Esta entrevista fue editada y condensada para dar claridad.

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