En conversación con Terence Davies

Escrito el 13 mayo, 2021 @Kenny_DiazPR
* This interview is also available in English.

Conversé con el cineasta británico Terence Davies sobre su nueva película Benediction, su experiencia filmándola durante la pandemia y su carrera de 45 años.

Nunca imaginé que tendría la oportunidad de entrevistar a Terence Davies, director de películas aclamadas como Distant Voices, Still Lives (1988), The House of Mirth (2000) y Sunset Song (2015), entre otras. Debo confesar que estaba nervioso, especialmente por una limitación en el idioma (el inglés no es mi primer idioma). Me sentí aliviado cuando dijo en broma, “Tu inglés es mejor que mi español.”

Platicamos a través de Zoom hace un par de semanas y él respondió a todas mis preguntas con una energía contagiosa. Éste es un hombre que ama el cine, lo pude sentir en cada respuesta. Aunque tiene un perfil bajo (no está entre los cineastas más premiados ni hace éxitos de taquilla), Davies se ha ganado el respeto de su comunidad y de la crítica internacional de cine, considerado por muchos como uno de los grandes cineastas vivos de Gran Bretaña.

Terence Davies.

El año pasado, Benediction – su primera película desde 2016 – fue una de las muchas producciones afectadas por COVID-19. “Estábamos a punto de hacer algunas pruebas de cámara en Pinewood, tres días antes de filmar,” dice. “El día de las pruebas de cámara mi productor dijo: ‘Tenemos que posponerlo.’ Mi corazón se hundió. Ha tomado seis años llevar esta película a la pantalla, así que me sentí terrible. La preocupación era que fuera cancelada y que ya no obtendríamos el dinero.”

Sin embargo, siguieron adelante con ajustes y nuevas medidas anti-COVID, un reto que él y el equipo de producción enfrentaron con coraje y compromiso. “Afortunadamente, cuando llegó el momento de empezar a filmar de nuevo, todos, especialmente los financiadores, fueron muy comprensivos,” dice. “Tuvimos que aplicar pruebas a todos, una vez a la semana, cuarenta miembros del equipo y todo el elenco. Eso cuesta mucho dinero y los dos financiadores principales, BBC y BFI, pusieron ese dinero extra. Fueron muy generosos.”

Sobre el proceso de filmación en medio de una pandemia, recuerda estar centrado en su trabajo: “Durante el rodaje, no es que no estuviera consciente o preocupado por ello, yo estaba dirigiendo y eso se apodera de tu vida. Si bien era una preocupación [la pandemia], dediqué la mayor parte de mi tiempo a conseguir a los actores y las actuaciones, salir a tiempo, no excedernos del presupuesto. Fue un gran esfuerzo para los productores y la gente en el equipo de producción porque si alguien se hubiera contagiado, todo hubiera acabado. Simplemente [la película] se habría detenido y no revivido.” Afortunadamente, “ni una sola persona se contagió. Gracias al cielo. Gracias a Dios,” sonríe.

Las películas de Davies son íntimas, melancólicas y llenas de verdad. La primera que vi fue A Quiet Passion (2016), el biopic de Emily Dickinson protagonizado por Cynthia Nixon. Me impresionó su mirada profunda a la condición humana. Benediction contará la historia del soldado y poeta inglés, Siegfried Sassoon. Ambas películas están unidas por el amor de Davies hacia la poesía.

“Siempre me ha gustado la poesía de Emily Dickinson. De hecho, creo que es la más grande de los poetas estadounidenses del siglo XIX. Era una vida increíblemente rica, y escribió todo el tiempo a pesar de que sólo tuvo siete u once poemas impresos en su vida. Eso es lo que me atrajo a ella. Pensé que era tan injusto que fuera una poeta verdaderamente grande y nadie más lo sabía. Me encanta la poesía y la riqueza de esa vida a pesar de que nunca fue a ninguna parte.”

Terence Davies, Kate Philips y Jack Lowden en el set de Benediction.

Dickinson y Sassoon eran diferentes. Mientras ella vivía una vida reclusa, Sassoon “conocía a todo el mundo en el siglo XX,” dice Davies mientras me da una lección de historia. “Producimos tres grandes poetas de la Primera Guerra Mundial: Ruppert Brooke, Wilfred Owen y Siegfried Sassoon. Sassoon fue el único que sobrevivió ese conflicto terrible.”

Davies recuerda haber tenido su primer acercamiento a Sassoon por accidente, cuando aplicó y entró a la escuela de drama. “Tenías que hacer una pieza de Shakespeare y una pieza de tu propia elección. La pieza de mi propia elección fue lo único de Sassoon que había leído, que se llama Concert Interpretation y trata sobre la primera presentación en Londres de El Rito de la Primavera de Stravinsky.” Este evento causó una trifulca un año antes en París, con gritos y abucheos por parte de la audiencia. “Es uno de los pocos poemas de Sassoon que es realmente divertido. Describe toda la sala de conciertos y, por supuesto, los ingleses no se amotinan, aplauden educadamente. Su descripción es maravillosa. El idioma es simplemente inglés deslumbrante,” dice conforme comienza a recitar de memoria su parte favorita del poema:

“And in the Gallery, cargoed to capacity

No tremor bodes eruptions and alarms.

They are listening to this not-quite-new audacity

As though it were by someone dead, – like Brahms.”

Más allá de esto, Davies no sabía nada de la vida de Sassoon. Hace unos años, Ben Roberts del BFI, le preguntó si quería hacer una película sobre el poeta. Fue entonces cuando comenzó su proceso de investigación: “Al tener que revisar estas enormes biografías, pensé, ‘Dios, ¿cómo diablos voy a hacer algún sentido de esto?'”

Davies siempre hace de sus películas experiencias personales, encontrando similitudes y diferencias entre él y sus personajes: “¿Cuáles fueron las cosas a las que respondí cuando estaba leyendo estas biografías?” se pregunta a sí mismo. “Uno fue el hecho de que él era un gran poeta. La Primera Guerra Mundial lo convirtió en un gran poeta. Pero también, él era gay, como yo. No se casó, lo que muchos hombres gays hicieron en aquellos días. Luego se convirtió al catolicismo, lo que realmente me sorprendió porque me criaron católico y ahora soy un ateo renacido. Creo que es una religión perniciosa.” Ha examinado este tema en The Long Day Closes (1992), película en donde explora sutilmente la identidad sexual de un jovencito criado católico.

“La sensación subyacente que tuve sobre su vida es que él estaba constantemente buscando la redención. De otras personas, del matrimonio, la religión,” dice. “No puedes encontrar eso en ningún lugar excepto en ti mismo. Y nunca lo encontró. Y, de hecho, yo tampoco la he encontrado. Así que esa fue la razón por la que hice la película de Sassoon.”

Jack Lowden y Simon Russell Beale en el set de Benediction.

Algo que me encanta de las películas de Davies son las actuaciones que extrae de sus artistas. Ha trabajado con actores de alto perfil, incluyendo a la ganadora del Óscar Rachel Weisz, Tom Hiddleston, Cynthia Nixon, Laura Linney y Gillian Anderson, así como con artistas poco conocidos, como la modelo convertida en actriz Agyness Deyn.

En 2016, le dijo a The Guardian que “no trabajo con actores de renombre”. Ahora explica, “no trabajo con actores de renombre porque la mayoría de ellos son bastante aburridos, para ser honesto contigo. Hay ciertas personas consagradas en este país, como Simon Russell Beale, quien interpreta a Robbie Ross [en Benediction], un gran amigo de Sassoon. Lo usé en The Deep Blue Sea, y es un actor maravilloso. Hay gente que simplemente sabes que puede hacerlo. Cuando está bien, lo siento en mi estómago. Creo que son los indicados, y lo son. Y con algunas personas, sencillamente los conoces, y crees que son los indicados. No sé cómo sucede. Si son reconocidos o no, nunca ha sido de importancia para mí.”

“No puedo arriesgar enormes cantidades de dinero en mi nombre y la gente que elijo para interpretar en las películas,” añade. “Siempre lo he hecho con cantidades relativamente pequeñas de dinero. La forma en que escribo es que me sumerjo en la película sabiendo cada toma de principio a fin. Si te preparas, puedes improvisar cuando la toma no funciona.”

Sobre la forma en que dirige a sus actores, Davies comenta: “Es escuchar algo en las voces de los actores. Muy a menudo hacen algo diferente y eso lo hace aún más maravilloso porque no pensé en eso, ellos lo hicieron. Eso es realmente emocionante. Hay veces en las que piensas ‘No tengo que hacer nada hoy. Están realmente involucrados.’ y a veces piensas ‘necesitan ayuda hoy.’ Tienes que sentir eso toma por toma. Tienes que ser sensible a eso. Tienes que saber cuándo no dirigir. Simplemente respondo cuando pienso que alguien hace algo bien. Es tan vago como eso.”

Davies tiene un entendimiento particular sobre el arte de la actuación, lo cual es evidente cuando habla del elenco de Benediction, que incluye a Jack Lowden y Peter Capaldi. Lowden interpreta al joven Sassoon. Según Davies, al instante supo que Lowden era el indicado para el papel. “Vi la grabación de audición de Jack Lowden. Sólo una escena corta que tiene con el Dr. Rivers (Ben Daniels). La frase es ‘No sé por qué vengo aquí. No sirve de nada.’ Cuando lo dijo, sus ojos se llenaron de lágrimas. Pensé ‘lo encontramos'”.

Sobre Capaldi, quien interpreta al viejo Sassoon, Davies dice: “Siempre he amado a Peter Capaldi. Tiene el rostro más maravilloso y hermoso. Nos pusimos en contacto y dijo que no estaba seguro. Me dijo: ‘No quiero hacerlo mal’, lo que me conmovió enormemente. Es tan conmovedor. No tiene que hacer nada. Nada. Simplemente está ahí. Hay un momento en el que está solo en un parque, simplemente se sienta y mira enfrente. Se ve tan desolado, y no ha hecho nada, pero por supuesto que ha hecho una cantidad enorme sólo por ser. Eso es lo que siempre le digo a los actores: ‘No quiero que actúes, quiero que seas’ porque si lo eres es mucho más interesante porque haces todo tipo de cosas que no habrías pensado. Nada peor que una buena actuación británica, esto es realmente aburrido la mayor parte. ‘¡Deja de actuar! ¡Todo es manierismo! ¡Deja de hacerlo!’ Cuando la gente puede sentirlo es desesperadamente conmovedor.”

Primera imagen oficial de Jack Lowden como Siegfried Sassoon en Benediction. Foto: Laurence Cendrowicz.

Como mencióné anteriormente, Davies mantiene un perfil discreto en el negocio del cine. Apenas el año pasado fue invitado a unirse a la Academia, una invitación que lo tomó por sorpresa. “La oferta de unirme a la Academia salió de la nada. Fue terriblemente glamoroso. Por supuesto que tenía que decir que sí,” dice riendo.

Sobre si considera que los premios han sido motivaciones importantes en su carrera, dice: “Tengo un doble sentimiento sobre los premios. Soy tan vanidoso como cualquier otro. Me gusta ganarlos como todos los demás. Pero también hay una parte de mí que piensa que en realidad no se puede decir ‘esta película es mejor que esa’. Solo puedes decir que respondes mejor a algo que a otra cosa. Creo que ahora se ha llegado al punto en el que hay premios para todo, para cada profesión. Estoy seguro de que incluso los tienen para directores funerarios. Estoy seguro de que puedes obtener el de mejor director funerario del año. Ahora, se ha llegado al punto en que es casi grotesco. Sí, te gusta obtener uno, pero eso es vanidad y realmente no te lleva a ninguna parte, porque miras algunas de las mejores películas jamás hechas y no ganaron nada. Ni siquiera les fue bien en la taquilla.”

Para reforzar su punto, comparte el ejemplo de Letter from an Unknown Woman (1948), basada en la novela de Stefan Zweig. “Es la historia más grande de amor no correspondido, y es hermosa en blanco y negro. No ganó dinero. Joan Fontaine dio la mejor actuación de su vida. Su marido y ella pusieron dinero en la película, y lo perdieron, y ella dijo que no le gustó [el filme]. Por lo tanto, tengo sentimientos encontrados al respecto,” concluye.

Curiosamente, su próxima película será la adaptación de The Post-Office Girl (1982), también escrita por Zweig, quien dejó de tener derechos de autor hace alrededor de cinco años: “Compré Beware of Pity (1939) porque se decía que era su mejor novela y compré The Post-Office Girl. No pude digerir Beware of pity en absoluto, me dejó frío,” dice. “Leí The Post-Office Girl, que es fantástica porque en realidad nunca la terminó, y el final es bastante extraordinario. Se trata de esta chica que es una oficial de correos en la campiña austriaca. Su tía, que se casó con un holandés en Estados Unidos, viene a Austria de vacaciones y la invita a pasar dos semanas con ellos, y su vida se transforma. Al final, ella tiene que volver a la vida que odia. Esa es la película que espero hacer en 2022, The Post-Office Girl de Stefan Zweig”.

Antes de concluir, aprovecho para preguntarle sobre la adaptación de Mother of Sorrows (2005), anunciada hace unos años. “No pudimos conseguir dinero. Tal vez podríamos revivirla, no lo sé. Me gustaría hacerla porque creo que es una novela maravillosa y un guion bastante bueno. Pero si se hará o no queda en manos de Dios, y cómo sabes, no existe.”

Nuestra conversación condujo inevitablemente a la edición de este año del Festival de Cannes. Mientras esperamos el anuncio de la Selección Oficial, al menos sabemos que Benediction ha sido completada a tiempo. “Está terminada”, confirma Davies, “se concluyó hace dos semanas.” Sin embargo, no dice mucho sobre el futuro de la película: “Estoy esperando a ver qué hacemos con ella. No sé si estará en festivales de cine. Ni idea. Sólo estoy agradecido de que se hizo y se concluyó. Lo que suceda después, solo Dios sabe.”

 

 

Esta entrevista ha sido editada y condensada para dar claridad.

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