Palomita de maíz

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El incidente: horror y ciencia ficción al estilo mexicano

Escrito el 17 enero, 2019 @Ivanwalls5

Disponible en:

Director: Isaac Ezban

Elenco: Raúl Méndez, Nailea Norvind, Hernán Mendoza, Humberto Busto, Fernando Álvarez Rebeil, Gabriel Santoyo y Paulina Montemayor.

País: México

Duración: 100 min.

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt3528756/fullcredits

El incidente es una cinta de Isaac Ezban, artista mexicano que ha incursionado en el cine de ciencia ficción y de terror. Con tan sólo 33 años, Ezban ha dirigido cuatro largometrajes (Parallel, la cual está recién estrenada, Los Parecidos y México Bárbaro) y sinnúmero de cortometrajes, además de que fundó una productora (Red Elephant Films) y prácticamente se ha consolidado como uno de los directores jóvenes con mayor potencial de México. Con este CV tan impresionante, no puedo evitar cuestionar qué es lo que he hecho con mi vida.

Decidí ver esta esta cinta a raíz de 2 cosas. La primera por el próximo estreno de su nuevo película Parallel, la cual también con fuertes tendencias al cine de surrealista. La segunda porque recientemente se incorporó a la plataforma de Netflix y vale la pena que la busquen.

El incidente narra dos historias, las cuales se hayan conectadas, aunque esto no es obvio al principio. El ritmo de la cinta entrelaza ambas historias mediante el uso de flashbacks y de referencias sutiles entre los personajes.

  • La primera historia es la que le sucede a Oliver (Fernando Álvarez Rebeil), Carlos (Humberto Busto) y a Marco (Raúl Méndez). Los primeros dos parecen ser narcomenudistas de poca monta, en tanto que Marco es un oficial de policía. Estos tres personajes de pronto y sin explicación aparente quedan atrapados en una escalera infinita, una especie de escalera de Penrose sin salida ni entrada.

  • Paralelamente, la segunda historia narra lo que le sucede a una familia que va de vacaciones, la cual está conformada por Daniel (Gabriel Santoyo), su hermana Camila (Paulina Montemayor), su mamá Sandra (Nailea Norvind) y el padrastro Roberto (Hernán Mendoza). El viaje se ve bruscamente interrumpido cuando Camila tiene una crisis asmática y quedan atrapados en una carretera infinita. La carretera está enmarcada por un lado por una estación de servicio y por el otro por un letrero de bienvenidos, ambos elementos se repiten infinitamente conforme avanzas sea cual sea la dirección que se tome.

Lejos de detenerse en ese evento, la cinta sigue la vida de los personajes a lo largo de 35 años. La película muestra la forma en que han sobrevivido, a veces tratando de guardar la cordura y a veces dejándose ir en el camino contrario. Destaca la forma en que los personajes crecen y evolucionan en un ámbito claustrofóbico, así como la excelente forma en que reflejan el paso del tiempo. Ezban no se conforma con solamente envejecer a los actores; por el contrario, refleja la forma en que van pasando los días: basura que se acumula (35 años de basura, el seguimiento de los días con plumón sobre la pared (metros y metros de pared pintada) o rituales extraños que siguen los personajes día tras día. En una toma en particular se refleja la disciplina con la que miden el pasar de los días, dándonos a entender que estarán bien, en tanto sigan con sus dioses y una rutina.

La cinta maneja un mensaje profundo acompañado de un consejo valioso: debemos seguir con nuestras vidas sin lamentarnos por lo que sucedió en el pasado; todos cometemos errores, debemos perdonarnos y seguir adelante. La película explica o busca dar a entender que estos mundos infinitos y, en este universo cinematográfico, hay miles (un tren infinito, un pasillo sin fin, un lago sin orilla, un desierto sin final). De igual forma, estos mundos son reflejos que se generan después de que los personajes comenten un “incidente”, un gran error en su vida. Así, mi interpretación es que, aunque no lo advirtamos, estamos destinados a cometer errores, diferentes, pero al mismo tiempo similares a los que se han venido cometiendo desde el principio de los tiempos.

Muy al estilo de Luis Buñuel en El ángel exterminador, al inicio la situación no pareciera tener explicación, pero si una sutil alegoría a las repeticiones que hacemos en nuestra cabeza sobre situaciones que no podemos cambiar. Aunque no podría decir qué inspiró a El infinito de Benson y Moorhead, sí creo que ambas cintas comparten temas (la posibilidad de aprender de nuestros errores y el miedo a la rutina), así como una increíble eficiencia en la utilización de los recursos, tanto artísticos como financieros.

Cabe mencionar que unos aspectos susceptibles de mejora son los discursos que se presentan al final de la cinta explicando toda la situación, pues el hecho de dejar la trama sin explicación concreta hubiera mantenido el misterio y elevado la película. Esto, claro, hubiera significado que la cinta se volviera mucho menos digerible y más oscura, lo que finalmente hubiera resultado más difícil de conectar con la audiencia.

La película sobresale no sólo por ser un proyecto mexicano de ciencia ficción, un género que es escaso en el cine latinoamericano; sino también por su ritmo constante y tenso que no permite apartarte de la pantalla; así como por su trama interesante, que la vuelven entretenida y profunda. Una gran recomendación para iniciar el año con cine latinoamericano.

 

 

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