Palomita de maíz

– Sitio independiente de cine y TV.

El amor y el dolor de crecer: “La teta asustada” como testimonio del vínculo entre madres e hijas

Escrito el 27 mayo, 2021 @la_loulu

La teta asustada (2009) de Claudia Llosa – ganadora del Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín y nominada al Óscar en la categoría de Mejor película internacional – presenta a Fausta (Magaly Solier), una joven que vive en la periferia de Lima, Perú junto con su madre y familia. Tras la muerte de su mamá, evento con el que inicia la película, Fausta debe enfrentarse a una vida de la que estaba apartada y, en cierta forma, sobreprotegida.

Para su familia, Fausta sufre de una enfermedad denominada “la teta asustada”, que consiste en el trauma transmitido a través de la leche materna a niños nacidos producto de los abusos y la violencia ocurrida durante el conflicto armado interno peruano en las últimas dos décadas del siglo XX. La familia de Fausta es originaria de la región de Ayacucho, epicentro del conflicto y lugar en el que ella está decidida a llevar a enterrar a su madre.

En Fausta vemos a una joven que debe reconstruir su vida luego de la partida de su madre, con quien la une un vínculo tan triste como poderoso. La mamá de Fausta, en su forma natural de protegerla, no pudo evitar transferir a su hija mucho del dolor y sufrimiento del que ella fue víctima. Involuntariamente impregnó en ella las secuelas de los eventos dolorosos de su propia vida.

Es sencillo empatizar con esta situación tan humana como distinguible, a pesar de que inicialmente podría parecer una premisa lejana y dramática. La teta asustada demuestra que los vínculos entre madres e hijas están fundados no solo en el amor, sino también en el dolor y el miedo de crecer como mujeres en sociedades en donde somos permanentemente vulnerables a violencia social e institucional.

Cuando una madre educa a una hija está preparando a una mujer para enfrentar un mundo que le será hostil de una forma u otra, que le dará la espalda y la condenará rápidamente, muchas veces ni siquiera a causa de sus propias acciones. Incluso en medio de un escenario de violencia generalizada que no distingue grupos sociales y se centra en una lucha ideológica, como es el caso de conflictos armados (incluyendo el presente en la película), el ser mujer conlleva una carga adicional de vulnerabilidad ante cualquier expresión de violencia y abuso.

El trauma heredado de Fausta se refleja claramente cuando se coloca un tubérculo en la vagina – en lo que ella entiende como forma de protección – a causa de las historias que escuchó de su madre, producto de la época de terror en la que creció. A pesar de las complicaciones médicas que esto le genera, ella está convencida de que es lo que debe hacer para protegerse en un mundo que debe enfrentar sola.

En un momento, Fausta relata a su tío sobre como su madre y las mujeres de su comunidad, luego de sufrir los abusos y violaciones de los hombres de ambos bandos de los grupos armados terroristas y las fuerzas armadas nacionales, eran revictimizadas por sus parejas, familias y la misma comunidad. Así, la película también funciona como un tributo a las mujeres reales que vivieron este conflicto, muchas de las cuales se organizaron desde la sociedad civil contra los grupos terroristas y otras más fueron desplazadas de sus comunidades para empezar de cero en otras ciudades, cargando con un estigma del que no tenían responsabilidad alguna.

Fausta, ahora sin su madre, debe enfrentar un mundo que le aterra, y con justa razón. Sabe que extraños pueden lastimarla solo porque creen que tienen ese derecho. Lo que presenciamos es entonces la travesía de Fausta para superar sus miedos y encontrar su propia voz por sobre aquellos que se aprovechan de su talento, inseguridad y posición social.

Es así como esta historia no es ajena a las millones de mujeres que crecemos en este mundo patriarcal. Incluso partiendo de un lugar de amor y aceptación, debemos asumir un camino solas en el mundo, encontrar nuestra identidad a través de nuestras propias decisiones, pero sin desligarnos de los vínculos eternos con aquellos que nos ayudaron a crecer. Todas las mujeres, sin el poder de la elección, se encuentran con un camino en el que son sometidas a reglas, expectativas y escenarios en donde enfrentarán luchas desiguales y, en muchos casos, perdidas de antemano.

No es extraño entonces que, nuestra relación con nuestra madre – el primer vínculo con otra mujer – conlleve en realidad tristeza y dolor al reconocernos entre nosotras como sujetos vulnerables de los mismos prejuicios, violencias y taras sociales, dejando de lado la perspectiva constantemente idealizada y romantizada. Es a partir de la aceptación, el amor y el respeto a nuestros antepasados y a nosotras mismas que empezamos a entender que el camino que tenemos por delante es parte de una gran vía que nuestras madres y hermanas pavimentaron antes de nosotras, en muchos casos en luchas silenciosas y constantes, sin mayor reconocimiento que la propia supervivencia.

Tras experimentar y procesar el dolor de perder a su madre, Fausta se construye a sí misma nuevamente. Con el propósito de obtener dinero que costee el traslado a Ayacucho, Fausta toma un trabajo como empleada casera, en donde la dueña Aída (Susi Sánchez), una afamada pianista, descubre su talento musical. Ahí también conoce a Noé (Efraín Solís), jardinero de la casa con quien establece una relación de amistad gracias a su vínculo como quechuahablantes.

Es así que, mediante el establecimiento de relaciones interpersonales y la aceptación de sus talentos, Fausta se aparta de los miedos con los que creció, fortaleciendo su personalidad con cada una de sus decisiones, y rescatando aquellos lazos que la unen a su madre y que hacen más plena su vida. Una nueva vida comienza para ella. Su destino ya no le pertenece al miedo, sino a su voluntad.

 

La teta asustada está disponible en MUBI.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Palomita de maíz participa en el Programa de Afiliados de Amazon, diseñado para que el sitio gane comisiones a través de enlaces con Amazon. Esto significa que cuando compren alguna película, serie de televisión o libro en Amazon a través de los enlaces establecidos en el sitio, Palomita recibirá un porcentaje del precio ese producto.

Suscríbete para recibir las últimas noticias, reseñas, estrenos y especiales.