Chloé Zhao: la mirada a la periferia rural americana

Escrito el 14 julio, 2021 @mariana_ferfab

La naturaleza coexiste con el ser humano. La contemplación hacia sus parajes marca la individualidad y el estado de ánimo existencial, aspecto retomado en la filmografía de Terrence Malick y Werner Herzog. En el caso de la realizadora Chloé Zhao (China, 1982), los protagonistas de sus relatos son individuos que radican en zonas alejadas de las aglomeraciones de las urbes, atípicos en sus aficiones y modos de vida, hallando en el cobijo campirano el encuentro personal y la redefinición de sus existencias.

Daughters (2010).

Aficionada al cine de Hong Kong y al de Wong-Kar Wai, Zhao emigró a mediados de la década de los noventa a Inglaterra para estudiar en Brighton, lugar donde desarrolló un gusto por la cultura de Occidente. Sus primeros pasos cinematográficos surgieron después de mudarse a Estados Unidos y estudiar Ciencias Políticas en Massachussets, inscribiéndose en 2010 a un curso de producción de cine en la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York liderado por Spike Lee, alternando empleos temporales como mesera, promotora de fiestas y agente de bienes raíces.

El cine de Zhao retrata individuos mimetizados con la naturaleza. Con su cortometraje Daughters (2010) mostró la perspectiva de Maple (Luo Qian), adolescente radicada en China quien, tras ser forzada a un matrimonio arreglado, buscará el medio para liberarse de su destino.

Los escenarios campestres se convertirían en el telón inspirativo para construir a personajes que crecen en medio de la soledad y que establecen vínculos emocionales con núcleos familiares, aspecto que encontraría su primer eco a través de su ópera prima, Songs My Brothers Taught Me (2015).

La reserva Pine Ridge se convierte en el escenario dónde John Winters (John Reddy) y su hermana Jashaun (Jashaun St. John), de la tribu Lakota Sioux, atraviesan por un proceso de madurez individual, atravesando por errores, dolores y aciertos tras el súbito fallecimiento de su padre. El primero, ganándose la vida con la venta ilegal de alcohol, busca trasladarse a Los Ángeles con su novia, intentando descifrar su destino. La joven, más satisfecha con su residencia en el lugar, encuentra una amistad con un conflictivo tatuador local y experimenta una distancia afectiva creciente con su hermano a causa de la diferencia de aspiraciones.

Songs my Brothers Taught Me (2015).

Zhao, a través de tintes documentalistas, muestra costumbres, tradiciones, violencia doméstica, alcoholismo y actividades liberadoras como el rodeo y el boxeo. Se trata de un coming of age sutil en el que los cambios marcan a sus protagonistas, partiendo también del romance de John con Aurelia (Taysha Fuller) y la recaída emocional de la madre de los Winters por el luto. La participación de actores no profesionales brinda un aire naturalista al filme, atributo que pasaría a caracterizar a la realizadora como autora, retratando también a una clase trabajadora dedicada principalmente a la reparación de autos, alejada de la atención de las ciudades.

Aunado a ello, la fotografía de Joshua James Richards (quien también es pareja sentimental de Zhao) remarca la melancolía en medio de la poesía de puestas de sol, la añoranza por la pertenencia en el viaje en camioneta, las montañas como testigos de una relación de hermanos que atraviesa por una prueba de fraternidad y los rodeos como el fortalecimiento del vínculo de Jashaun con John y sus medios hermanos, con la voz en off remarcando al principio y al final del relato el lazo con la comunidad local.

Si bien la relación entre hombre y caballo tiene una participación pequeña, pero crucial en Songs My Brothers Taught Me, encontraría su centro en The Rider (2017), el segundo filme de Zhao. En medio de la ficción y la realidad, el relato se desarrolla también en la reserva Pine Ridge. Brady (asumiendo el apellido ficticio de Blackburn) se enfrenta a un proceso de aceptación tras abandonar su oficio como jinete de rodeo a causa de un accidente que le dejó severas lesiones en la cabeza.

The Rider (2017).

El relato adquiere un tono contemplativo apoyado por la belleza de sus imágenes, tratándose de paisajes luminosos situados entre montañas que contemplan el empeño de Brady por continuar como jinete a pesar de los riesgos que implica. El filme muestra también la mirada hacia la introspección de la Luna, con el alejamiento total hacia urbes y tecnología, tratándose de una comunidad dedicada al campo y la equitación.

Todo ello logrado con la mancuerna de Joshua James Richards y su visión en el apartado visual. The Rider es un drama sutil que establece el amor de su protagonista por los caballos, su comunicación innata con ellos y su don de trato, así como el lado apacible y salvaje de los animales. También entreve las dinámicas familiares de Brady a través de la ambivalente interacción con su padre (quien gasta en exceso en apuestas y bebidas), y la adopción de una figura paterna hacia su hermana autista.

Con una vena western, The Rider se asoma también hacia la nostalgia. Brady (quien en la vida real es un jinete y fue profesor de equitación de la realizadora) observa con añoranza su pasado como estrella de rodeo por medio de viejos videos y la compartición de experiencias entre jinetes en medio de una fogata que resalta la camaradería y la fortaleza de vínculos. Así, guía hacia un proceso de aceptación y redención que Zhao refuerza al colocar a personajes como Lane – amigo de Brady que reside en un centro de cuidados tras un accidente de rodeo severo -, quien marca humanidad en el relato, así como un adyacente realismo hacia el entorno que retrata.

Como resultado, el filme resalta de manera sutil la fragilidad masculina a través de la ocupación de Brady, la cual está latente de peligros y cambios inesperados en su día a día, para brindar un mensaje poético y luminoso sobre la aceptación como la respuesta para continuar con la vida y cerrar ciclos existenciales.

Nomadland (2020).

El éxito de The Rider (obtuvo múltiples nominaciones en los Independent Spirit Awards de su año) condujo a que Zhao prosiguiera con su vena creativa con Nomadland (2020), filme que terminaría por acercarla al estrellato sin abandonar sus raíces de cine independiente.

La atención de la trama, desarrollada durante las secuelas de la recesión económica en Estados Unidos de 2008, se centra en Fern (una Frances McDormand notable), exmaestra sustituta que decide abandonar el pueblo de Empire, Nevada, tras la muerte de su esposo Bob. Así, emprende una nueva vida, adoptando el estilo “nómada” para viajar por el oeste del país con una van que terminará por convertirse en su hogar.

Zhao adapta el libro de no ficción de Jessica Bruder al presentar a individuos alejados de la periferia de las ciudades, ubicados en el área rural del país y pertenecientes a clases trabajadoras poco observadas por la sociedad norteamericana. La cineasta agrega un elemento ficticio a través de Fern, quien aprende a sobrevivir como nómada por medio de empleos temporales, a lidiar con momentos de vulnerabilidad en soledad y prejuicios laborales, y a valerse por sí misma con recursos limitados.

Se trata de una película de road trip melancólica, captada con un elegante trabajo de fotografía de James Richards, quien se vale de planos fijos y secuencias para enfatizar en el estudio del personaje y las variables personales por las que atraviesa su protagonista entre montañas, bosques, playas y temporadas de invierno.

La introspección y la contemplación, así como el aire documentalista de trabajos anteriores de Zhao, forjan a una mujer que se adapta y reemprende su camino de manera constante de pueblo en pueblo, asimilando preceptos íntimos como el viaje personal, la muerte, los recuerdos y las vivencias mismas.

Como resultado, Nomadland obtuvo reconocimientos cinematográficos de buena parte de los círculos de la crítica especializada, el León de oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia, el Premio del público en Toronto y tres premios Óscar, incluyendo Mejor filme, actriz y dirección. Con este último, Zhao hizo historia al ser la segunda mujer en ganarlo tras Kathryn Bigelow por The Hurt Locker (2008).

Eternals (2021).

Eternals (2021) representará el cuarto filme de Zhao (quien ha manifestado su afición por los cómics), ingresando a las grandes producciones hollywoodenses, y en específico, a un género de superhéroes comandado por Marvel que, hoy por hoy, figura entre los estudios más populares de la actualidad. Integrando a nombres como Salma Hayek y Angelina Jolie en el reparto, los vestigios del estilo de la directora pueden apreciarse en los primeros avances del filme: una presencia dominante de contemplaciones a la naturaleza, una aproximación a lo ecléctico de las costumbres y las tradiciones, así como un soslayo a los lazos entre individuos no comunes y la fuerza de su fraternidad.

El camino de Chloé Zhao continúa a través de la carretera del cine.

 

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