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Cecehachero Film Fest 2022: en conversación con Brandon Ibarra y Rodrigo Martínez

Escrito el 29 septiembre, 2022 @sebs_lopezf

En 2015 nació el Festival Internacional de Cine del CCH de la UNAM (Cecehachero Film Fest), el cual busca fomentar, fortalecer y desarrollar la pasión por el cine abarcando todas sus vertientes, desde la realización hasta la crítica. Este festival es de los primeros creados por estudiantes del país y el tercero que nació en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Brandon Ibarra, fundador y director ejecutivo; Luis Martínez Leyva, programador y productor de contenidos; y Rodrigo Martínez, director artístico estudiaron en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Plantel Vallejo. Eran cinéfilos y tenían grandes sueños. Durante sus recesos y clases platicaban sobre la posibilidad de hacer un festival de cine que fuera exclusivamente para los jóvenes.

El festival acaba de cerrar su sexta edición, la cual corrió del 20 al 24 de septiembre. En el marco de las actividades del Cecehachero platiqué con dos miembros del equipo central del festival: Brandon Ibarra y Rodrigo Martínez. Aquí nuestra conversación.

¿De dónde nace la idea de hacer un festival para jóvenes?

Brandon: La idea surgió hace siete años. Nace por la necesidad de crear espacios para las nuevas voces cinematográficas. Estudié en el CCH Vallejo. Como estudiante veía las dificultades que tenemos los jóvenes, no solamente en la creación cinematográfica, sino también en la exhibición. No teníamos espacios acordes para poder realizar cine, para poder verlo, para tener un espacio de convergencia donde pudiéramos platicar de las películas y conversar con los nuevos realizadores. De alguna manera el festival funge, desde el bachillerato, como una plataforma de formación.

¿Se basaron en algún modelo de un festival internacional?

Brandon: No, porque en un inicio el festival era local. Fue hasta la segunda edición donde pensaba que hasta la quinta íbamos a lograr ser un festival internacional. Desde la segunda edición nos empezaron a llegar materiales de otros países, que fueron pocos, claro, pero el hecho de que en una segunda edición hubiera cortos internacionales ya nos abría la posibilidad de ser un festival internacional. Entre el 2015 y 2016 recuerdo que comenzaron a abrirse una gran cantidad de festivales. En ese momento, por ejemplo, había alrededor de 50 festivales de cine en el país. A hoy ya son 150.

El periodo entre 2015 y 2016 fue un parteaguas para nuevos espacios. Recuerdo que unos iniciaron con nosotros, está por ahí el Festival del Puerto y el Festival 24 risas X segundo.

¿Cómo fue el proceso para llegar a Francia y Perú?

Rodrigo: Fue un momento importante donde los públicos y los realizadores vieron cómo ampliar esas posibilidades para sus películas y para los públicos. Ese camino tomó el festival en un inicio. Francia y Perú son nuestras producciones. La verdad es que ha sido un gran esfuerzo llegar hasta ahí. Brandon nos tiene acostumbrados a darnos una sorpresa al final de cada edición. Después de la segunda fue que nos dijo que el festival se iba a internacionalizar.

Traer cine de otros países al festival y abrir espacios de exhibición fue una gran oportunidad porque ya no solamente eran los cortos locales, sino una exhibición más completa con perspectivas universales. Eso no hubiera ocurrido si desde la tercera edición no hubiéramos ido a Barcelona (España). Tuvimos una gran recepción ahí. Recorrer ese camino fue bueno. Hay un trabajo detrás de programación, de exhibición, de curaduría. Gracias a todo ese esfuerzo es que llegamos a Francia y a Perú. Brandon estuvo en Cannes, por ejemplo. Eso también nos abrió la ventana.

¿Cómo lograron mantener su fe en el proyecto a lo largo de estos siete años, considerando que al principio solo eran tres personas?

Brandon: Parte de eso surge, primero, por los resultados y logros de cada año, o sea, ver que la confianza de los realizadores y de los aliados va creciendo. Eso motiva para poder seguir generando el festival. Realmente somos cuatro personas en el equipo central. Actualmente ya hay gente de servicio social, gente de prácticas profesionales. Todo ello nos inspira, y al mismo tiempo genera confianza para hacerlo. Tratamos no solamente de superar lo que hemos hecho cada edición anterior, sino mejorar las cosas: mejorar la calidad y mejorar las propuestas que tenemos, cada año tratar de renovar un poco el mismo festival.

Brandon Ibarra, fundador y director ejecutivo de Cecehachero Film Fest. Imagen: sitio oficial del festival.

¿Cómo hacen la selección de películas del festival?

Brandon: Hay un equipo de programación. Por ejemplo, en el caso del Área de programación, Luis Martínez Leyva (que es el programador) se encarga de generar todo este proceso. Yo lo que hago es ir desarrollando la convocatoria en función de lo que el festival va a querer en la siguiente edición: ¿a qué realizadores queremos acercar?, ¿qué categorías?, etcétera. Este año fueron más de 500 películas las que se recibieron en el festival, lo cual no había pasado en otras ediciones. Habíamos llegado, creo, a máximo 250 por ahí y este año se duplicó el número. Entonces lo que hace Luis es hacer una preselección con el equipo del festival y en esa preselección entran los cortometrajes que cumplieron todos los requisitos de la convocatoria. Luego se hace otra preselección de calidad en función de la categoría.

Hay un equipo de curadores que cada año cambia. Todos ellos ven las películas de la preselección y hacen reuniones para dialogar y saber cuáles se quedan. Van poniendo promedios de acuerdo con el guion, de acuerdo con la narrativa, a la dirección, etcétera, y de ahí se van eligiendo los trabajos que van a conformar la selección oficial del festival.

¿Cuáles son las inquietudes que ustedes ven en los jóvenes cineastas?

Rodrigo: Es bien interesante lo que nos preguntas porque justamente por eso el festival tiene una sexta edición, ¿sabes? Vemos el desarrollo de los temas y las inquietudes de los jóvenes. Los temas dependen de la generación. Me he dado cuenta de que conforme va avanzando el festival también las personas van creciendo, pero los temas van siendo más interesantes porque hay más aperturas.

Las inquietudes ahora de los realizadores, al menos de esta sexta edición y la pasada, son temas muy íntimos, temas muy personales, temas donde las historias tocan fibras sensibles al público. A partir de eso vamos viendo cómo hay una madurez en los realizadores, pero también en los públicos, porque, por ejemplo, te quiero decir que nuestro festival es muy inclusivo, es un festival que siempre está cuidando las narrativas. Eso es muy importante porque el festival se vuelve otra plataforma no solamente de exhibición artística, sino también de cambio social. Alguna vez una curadora me comentó que “las mejores historias son las personales”.

Como el discurso de Bong Joon-ho al ganar el Óscar, que refirió a Scorsese y su intimidad artística. Hablando de esto, ¿consideras que las clases sociales impactan de cierta manera en la narrativa de los jóvenes cineastas?

Rodrigo: Sí, totalmente. Eso tiene que ver muchísimo con contextos, pero claro que, si tú estás viviendo en la periferia, dentro de la violencia, dentro de este estos despertares de identidad, eso se ve afectado en las narrativas. Se ve en las historias de los jóvenes cómo influyen las drogas, la sexualidad, la pobreza, incluso la depresión y la ansiedad. Pero no solamente ahí, también se ve en la forma, en la imagen, en la estética de los cortometrajes y las películas que se están realizando. A uno lo que más se le facilita a la hora de narrar es lo que conoce. Es muy difícil tener una buena historia de algo que no conoces.

Ahorita que hablas de Bong Joon-ho, él era sociólogo antes de ser cineasta, eso le permitió escribir Parasite, porque tenía todo este bagaje de las clases sociales en Corea.

Ustedes le dan oportunidad de expresión a esas nuevas voces juveniles de nuestro país, ¿cómo visualizan los apoyos que actualmente se brindan o se brindaban para los cineastas emergentes? Tomando en cuenta el recorte de becas.

Brandon: Lamentables, desafortunados, tristes. De alguna forma lo voy a plantear en el contexto que nosotros podemos apreciar a diario. El hecho de ampliar la cobertura, por lo menos de becas de estudiantes a nivel general, es un acierto importante. Ya no se discrimina por el promedio. Yo era estudiante y el elemento primordial para recibir una beca en ese entonces era el promedio, no se contemplaban algunos elementos socioeconómicos y sociodemográficos. Eso, por un lado, pero por el otro y hablando en el tema artístico, ha sido lamentable el hecho de contar con la gran cantidad de recortes que tenemos ahorita en temas de apoyos. Se desaprovechan las capacidades creativas de los jóvenes.

No se incentiva la orientación vocacional, ese es un tema importante, el cual el festival acerca desde su concepción. Por eso premiamos tantas categorías: actriz, actor, fotografía, dirección, montaje, guion, película. No por el hecho de tenerlas y ya, sino tratar de que los chavos con estos reconocimientos definan una orientación vocacional en caso de que tengan la oportunidad o de que quieran continuar con la realización artística a nivel profesional.

El tema de la economía y de las de las cuestiones sociales son una temática que impacta por completo. El festival se encuentra en las periferias. Los cuatro que estamos realizando el festival pertenecemos a la periferia. En mi caso, yo soy de Ecatepec. En el caso de Alan, que es el coordinador general, vive en Neza. Luis también es de Ecatepec. Roy es de Chalco. El hecho de venir al plantel y de ahí movernos a las sedes es una situación que vivimos a diario y que de alguna manera impacta a nivel global no solamente en los realizadores, sino también en los festivales.

Rodrigo Martínez, director artístico de Cecehachero Film Fest. Imagen: sitio oficial del festival.

Actualmente vemos que en el gremio cinematográfico hay mucha violencia. ¿Cuáles son sus propuestas para erradicar estas actitudes en los futuros cortos y largometrajes de las nuevas generaciones?

Brandon: Ahí hay un punto que tenemos muy claro y son los temas de los que el festival habla. Por ejemplo, en la quinta edición tuvimos la oportunidad de hablar de un tema que siempre ha estado en el festival, pero no teníamos la manera de hacerlo hasta llegar a la quinta edición, que fue el tema de género y la diversidad sexual, esto con la finalidad de erradicar los temas de violencia.

Desde el festival tratamos de fomentar la parte de erradicar el origen de estas conductas. Como líderes de un proyecto como este es importante tener sentido de responsabilidad en función de lo que decimos, de lo que trabajamos, de lo que expresamos y también en ese hecho nos formamos a diario. Cuando tuvimos esta edición fue mucha formación para nosotros, no podíamos llegar frente a cámaras y decir cualquier barbaridad. Tal vez no somos expertos en los temas, pero sí tenemos claro que debemos de tener esa responsabilidad de poder cultivarnos para poder ofrecer lo mejor en el festival, dentro y fuera con los realizadores y el público.

Un par de jóvenes se sientan frente a ustedes en busca de opiniones. ¿Qué les dirían si tienen la meta de crear un festival?

Brandon: Primero que se asuma la responsabilidad de lo que se quiere generar siempre. Por ejemplo, en los festivales, en cualquier expresión artística y en México lo vemos a diario: nunca hay presupuestos, nunca hay posibilidades. Si se va a hacer algo debemos tener la responsabilidad de que hay un público al que le vamos a hablar. A veces hay proyectos que se quedan en una edición o en dos ediciones y no siguen. Se pone el pretexto de los apoyos, del dinero que no hay.

También se debe mejorar la calidad. Lo menciono de esa manera porque en las vinculaciones y gestiones conocemos a personas que, por las edades en las que estamos, piensan que no podemos lograr algo de calidad. Procuremos, cuando generemos algo como jóvenes, hacerle ver a la gente que “los chavos de México tienen toda la capacidad para lograr proyectos así y claro que los vamos a apoyar”.

Rodrigo: Agregaría defender su proyecto con capa y espada. Cuando defienden su proyecto, no hay quien se los derribe para nada porque lo defienden si saben qué es y cómo está construida desde abajo. Cuando saben defenderlo por más que les digan “están muy morritos”, su proyecto se vuelve más sólido, más fuerte.

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