Cantinflas: el cómico mexicano que se hizo verbo

Escrito el 20 abril, 2020 @Ivanwalls5

Un día como hoy, pero de 1993 murió Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, o como lo conocemos popularmente, Cantinflas. Actor y comediante del cine mexicano que vio su apogeo durante la Época de oro, es conocido popularmente por su papel de “peladito” – clase baja mexicana de los 20 – siempre vestido con una camiseta, pantalones holgados que se le caían, un lazo en vez de cinturón, un sombrerito y un original bigote, a los bordes de la boca.

El personaje de Cantinflas nació sin duda en la carpa, una parte como crítica social y otra como reflejo del mexicano promedio. Es quizá por ello que Cantinflas es uno de los actores más queridos por los mexicanos, su personaje transcendiendo los años. De hecho, ya hasta su forma de hablar sin objeto, ni claridad, distorsionada y sin orden, le ha ganado su propio verbo reconocido por la mismísima RAE: cantinflear.

Por esto es relevante examinar algunas de sus cintas, en particular tres que detallan los puntos clave de su carrera: el salto de la carpa al cine, su internacionalización y la época moralina ya viniendo a menos.

Ahí está el detalle (1940)

Esta película es la primera comedia en la que el papel principal es Cantinflas. Aunque ya había aparecido en cintas como No te engañes, corazón (1937) y Águila o sol (1938), nunca lo había hecho en el papel central. La cinta fue dirigida por Juan Bustillo Oro y coprotagonizada por Joaquín Pardavé, Sara García y Sofía Álvarez, otros grandes del cine de la época.

La cinta narra cómo es que luego de una serie de confusiones, Cantinflas – quien en realidad es novio de una de las criadas de una casa – se hace pasar por el hermano de una rica mujer que esta a punto de heredar una enorme fortuna. La película concluye en la corte, en dónde por culpa del cantinflesco estilo de Mario Moreno, pareciera ser que él es el culpable de un crimen que no cometió. La cinta es muy graciosa, y aunque es de sus primeros papeles, Cantinflas ya muestra el enorme talento que había desarrollado para hacer reír.

Ahí está el detalle es considerada por muchos como una de las mejores cintas de comedia de todos los tiempos. La revista mexicana Somos la colocan en el número de 10 de las mejores películas mexicanas, auxiliada también por la participación de otro enorme comediante, Joaquín Pardavé. Además, es la representación icónica de Cantinflas, misma que después se usaría en sus cortos animados.

La vuelta al mundo en ochenta días (1956)

Pelíciula dirigida por Michael Anderson, sin relación con Wes, pero sí padrastro de Laurie Holden de The Walking Dead. La película, que obviamente está basada en la novela homónima de Julio Verne, es protagonizada por David Niven y Cantinflas, quienes interpretan a Phileas Fogg y a Picaporte (Jean Passepartout), respectivamente.

La historia, en caso de que hayan vivido bajo una roca durante los últimos dos siglos, se centra en Phileas Fogg, un rico inglés, quien apuesta con sus compañeros del club social que es capaz de realizar un viaje alrededor del mundo en ochenta días. La cinta muestra las aptitudes de comedia de Cantinflas y su capacidad para interactuar como personaje secundario, en un ambiente fuera de

La película, rodada con gran presupuesto y totalmente en inglés, muestra la internacionalización de Mario Moreno como actor. Pese a su buena crítica – recordemos que ganó el Óscar a mejor película – la cinta no logró lanzar la carrera de Cantinflas en Hollywood. El idioma y la incapacidad de transformar su estilo cantinflesco al inglés lo limitaron, incluso podríamos decir que la misma idiosincrasia del humor americano es diferente y que un personaje como Cantinflas difícilmente podría volverse popular en una sociedad como la Americana.

El profe (1971)

Dirigida por Miguel M. Delgado y protagonizada por Cantinflas, Marga López y Víctor Alcocer. La cinta cuenta la historia, repetida en diversas ocasiones por el propio Cantinflas, de un personaje foráneo – en este caso un profesor de educación primaria – que llega a un pueblo en donde se enfrenta a los poderes fácticos, incluyendo, por ejemplo, un cacique que explota al pueblo. Esta cinta, junto con El señor doctor (1965) y El padrecito (1964), son casi idénticas en su forma y conclusión.

Esta serie de películas, junto con su filmografía de la época (mucha de la cual fue dirigida por Miguel M. Delgado), tiene un moralismo anticuado. Para entonces, el dinamismo de Cantinflas se perdió y sus cintas se volvieron lecciones de cómo los malos se pueden volver buenos si alguien está dispuesto a enseñarles el buen camino. No me malinterpreten, estas cintas son divertidas, pero se basan ya menos en las confusiones y más en contar una historia con un final feliz y esperanzador, características a lo que no nos tenía acostumbrados este creador.

Hoy recordamos a nuestro querido Peladito, Mario Moreno “Cantinflas”.

 

2 thoughts on “Cantinflas: el cómico mexicano que se hizo verbo

  1. Me encantan la mayoria de sus peliculas sin lugar a dudas un virtuoso y con mucha carisma, no habra otro como él. Lo extrañamos.

    saludos Palomita

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