BFI LFF 2019: Los dos papas – una mirada indulgente al papado católico

Escrito el 8 octubre, 2019 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver: próximamente en cines y Netflix.

Director: Fernando Meirelles

Elenco: Anthony Hopkins, Jonathan Pryce.

Países: Reino Unido, Argentina, Italia, Estados Unidos.

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt8404614/

Los dos papas, el último proyecto de Fernando Meirelles (City of God, The Constant Gardener), presenta una mirada respetuosa a una de las organizaciones más importantes y poderosas del mundo: el papado católico. A través de un enfoque en sus últimos dos representantes, el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco, Meirelles proporciona una reflexión sobre la tensión entre la tradición católica y las reformas necesarias para su sobrevivencia en el siglo XXI.

El enfoque exclusivo en ambos hombres funciona gracias a las actuaciones de los protagonistas. Anthony Hopkins interpreta a Benedicto XVI y Jonathan Pryce a Francisco. Al respecto, no se puede evitar sentir incomodidad ante el hecho de que uno de los personajes latinoamericanos más importantes de la historia sea interpretado por un actor galés. Precisamente en estos roles es cuando Hollywood debería aprovechar el talento latinoamericano sin caer en clichés o estereotipos.

La película cuenta con un guion fluido y desafiante entregado impecablemente. La presentación continua de diálogos en español, alemán, latín, inglés e italiano ayuda a mantener el aire de realidad y autenticidad. Mereilles no se preocupa por alinearse a la audiencia acostumbrada a ver todo en un solo idioma. Asimismo, se presentan suficientes momentos cómicos que permiten desarrollar una complicidad entre la audiencia y estas personas intocables. La humanización de dos personajes casi místicos se realiza a través de la presentación de sus demonios, obsesiones triviales y rasgos comunes de personalidad.

Los dos papas inicia en 2005 con la muerte del Papa Juan Pablo II y se extiende hasta 2013 con la renuncia del siguiente papa, Benedicto XVI. La cinta expone la confrontación de ideales entre el progresismo – representado por el Cardenal Francisco Bergoglio – y la tradición – Benedicto XVI – a través de un debate continuo entre ambos. Con la convivencia en un par de días, ambos aprenden a apreciarse mutuamente y a reconciliar sus diferencias, además de ofrecerse mutuamente una descarga emocional impactante.

Además, la película deshace el mito de los papas, quienes más allá de ser líderes religiosos y políticos, son presentados como seres humanos con crisis de fe y errores catastróficos en sus pasados. En este sentido, Los dos papas es extremadamente empática y gentil al repasar los pasados de ambas personas, juzgándolos paciente y bondadosamente, a pesar de que el público pueda tener opiniones más duras y radicales. En este aspecto, cada personaje funciona como herramienta de superación de traumas del otro. Más allá de lidiar con el proceso de transición de la Iglesia, lidian con sus cargas emocionales.

Por esto, para aquellos que busquen una película dura y crítica de la Iglesia Católica, ésta no es la opción idónea. La cinta peca de sensibilidad y delicadeza en el trato a la Iglesia y las acciones controversiales de ambos personajes. Ya sea las acusaciones de complicidad en contra de Francisco durante la dictadura argentina de los 70s, o las acusaciones de complicidad en contra de Benedicto en los casos de abusos sexuales de niños, los encuentros conversacionales entre ambos ofrecen una liberación emocional que – como se llega a mencionar en la película – no es suya para dar, pero que aun así se ofrece.

La película plantea preguntas interesantes que quedan abiertas para que la audiencia reflexione y responda. Por una parte, no se puede evitar apreciar el gran lujo del Vaticano, así como la increíble reverencia que se le da a las tradiciones y costumbres papales. Incluso ahora, que el Papa Francisco es reconocido por su modestia y humildad, el lujo sigue latente en la vida papal.

Por otra parte, se plantean reflexiones que dejan ver el complicado camino de tradición, paternalismo e impunidad que la Iglesia debe atravesar para seguir siendo relevante. Ya sean cuestiones sociales– la percepción de los homosexuales en la Iglesia, el celibato de los padres o la evolución del papel de las mujeres – o cuestionamientos personales – cuánta penitencia es necesaria para expiar errores pasados o quién tiene el privilegio de perdonar crímenes – la película plantea cuestionamientos duros y complicados. No obstante, se queda corta en sus respuestas.

Los dos papas es una mirada humanista y delicada de los dos personajes que han sido la cara del papado católico de los últimos 14 años. La perspectiva ofrecida en esta cinta es empática y bondadosa que se enfoca en los hombres detrás de las figuras que representan, y el arduo camino emocional y de crecimiento al que se han tenido que enfrentar para llegar en dónde están ahora. A pesar de que la película se atreve a plantear inquietudes difíciles e incómodas, la manera en que las resuelve es más complaciente de lo deseado. Ya queda en manos del espectador llegar a sus propias conclusiones en cuanto a la justicia de este enfoque cinematográfico.

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