BFI LFF 2019 – Portrait of a Lady on Fire: Céline Sciamma nos entrega una obra maestra sensual y femenina

Escrito el 25 octubre, 2019 @alessandra_kr

En dónde la puedes ver: próximamente en cines.

Director: Céline Sciamma

Elenco: Adèle Haenel, Noémie Merlant, Luana Bajrami, Valeria Golino, Armande Boulanger.

País: Francia

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt8613070/

Como mujeres, ¿qué se supone que debemos hacer con las cartas que el destino nos ha entregado? Ahora es sencillo descartar nuestra situación actual y pelear por lo que sea que queremos; pero en un pasado no muy lejano el destino de las mujeres estaba prácticamente establecido desde el momento en el que nacían.

El nuevo proyecto de Céline Sciamma, Portrait of a Lady on Fire, presenta esta inquietud desde el inicio, introduciendo personajes femeninos conscientes de su lugar en este mundo y buscando formas de lidiar con sus realidades. Esta película tiene una mirada femenina apabullante, así como una sensibilidad en la narración de la historia; delicadeza al desarrollar la historia de amor; y, una prioridad en los sentimientos y emociones de los personajes, y no en mostrar escenas gratuitamente sexualizadas. Sciamma nos ofrece un poema visual y emocional a lo largo de casi dos horas, que se toma su tiempo para asentarse y disfrutarse.

Para aquellos (hombres) que se apresuren a descartar esta película como “una cinta de mujeres”, por favor piénsenlo dos veces. Por un lado, ya es momento de tener una película embriagantemente femenina en cines; y por el otro, la historia, los sentimientos detrás de ésta y las emociones que desencadenan en los espectadores son universales.

Portrait of a Lady on Fire se desarrolla en 1760 cuando Marianne (Noémie Merlant) es contratada para pintar a Lady Héloïse (Adèle Haenel). Ésta no es tarea sencilla, pues Héloïse se rehúsa a posar al considerar que el retrato será enviado a un pretendiente. Por esto, Marianne actúa como su acompañante de día, mirándola fija y detenidamente, mientras que de noche plasma los recuerdos de su modelo en un retrato que definirá su futuro.

Las caminatas silenciosas y las miradas anhelantes entre ambas explotan en una historia de amor cuando la madre de Héloïse deja la casa por una semana. Así, somos testigos de una de una historia de amor atrapante y seductora.

Prácticamente los hombres son inexistentes en la película. Más bien aparecen como la amenaza constante del cambio y el recordatorio de los roles que las mujeres deben desempeñar en sociedad. Ya sea como el cliente de la pintura que espera encontrarse con una señorita lo suficientemente atractiva como para querer casarse con ella; los marineros obtusos y poco cooperadores para auxiliar a las protagonistas cuando es necesario; o el conflicto profesional de Marianne al ser infravalorada en el mundo de la pintura por su sexo. los conflictos de género pasan a ser una amenaza externa, lejana, pero latente y definitiva.

El hecho de que la relación entre las protagonistas y aquellas mujeres a su alrededor se lleve a cabo de manera armónica y sin conflictos, proporciona un ambiente pacífico, sin reglas y sin definición de barreras sociales y económicas. Esto queda más claro al reflexionar sobre la relación entre Héloïse, Marianne y Sophie (Luana Bajrami), la doncella del castillo en donde viven. Pareciera que la película se desarrolla en una isla idónea perfecta, en donde el sexo y las desigualdades son inexistentes. Por un preciado momento, las mujeres que entran en contacto en la historia son iguales y valiosas por sí mismas, ayudándose mutuamente, simplemente existiendo.

La historia de amor es embriagante, poderosa, y al mismo tiempo tenue y sutil. No es necesario que Héloïse y Marianne se digan lo que sienten para comprender el nivel de conexión que comparten, aun así, las discusiones artísticas y literarias entre ambas dan pie a las inquietudes profundas que la película establece y a la realidad de la relación que comparten. Utilizando el mito de Orfeo y Eurídice, la película cuestiona el valor del amor para los involucrados y la realidad de su significado y duración; cuestionamientos que se quedan presentes mucho tiempo después de que la película ha terminado.

Ya sea las miradas intercambiadas, los roces y gestos o las interacciones físicas, esta relación es urgente, afectada por el nivel de intimidad que comparten y el entendimiento de su realidad. De hecho, los esfuerzos artísticos de Marianne serán excelente representación del nivel de intimidad y comprensión que desarrollan eventualmente. El amor es intenso, pasional e inolvidable, justo como el tipo con el que muchos sueñan, pero pocos viven.

Auxiliada por una fotografía nítida, clara y artística, así como por una banda sonora peculiar e inolvidable – el canto característico de la película es acechante y cautivador – Portrait of a Lady on Fire impresiona gracias a las actuaciones de sus protagonistas. Tanto Adèle Haenel como Noémie Merlant cautivan a la cámara. Su belleza, sensibilidad y complicidad crean imágenes que no se pueden dejar de ver.

El final de la película es electrificante y conmovedor, destinado a afectar profundamente a aquellos románticos marcados por fantasmas de amores pasados o que han experimentado romances definitorios e inigualables. La manera en que cada una de las protagonistas vive las últimas escenas es satisfactorio y cautivador, demostrando que sin importar el tiempo que pase, hay amores que simplemente no se olvidan. A Portrait of a Lady on Fire es una obra maestra erótica, emotiva y romántica que se anexa automáticamente a lo mejor de lo que el género tiene para ofrecernos.

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