BFI LFF 2019: Give Me Liberty – una odisea impredecible acogedora para el alma

En dónde la puedes ver: próximamente en cines. Ojalá.

Director: Kirill Mikhanovsky

Elenco: Chris Galust, Lauren “Lolo” Spencer, Maxim Stoyanov, Darya Ekamasova, Zoya Makhlina, Dorothy Reynolds, Sheryl Sims-Daniels, Steve Wolski, Michelle Caspar, Ben Derfel.

País: Estados Unidos

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt4169146/

¿Alguna vez han sentido una inmensa satisfacción y felicidad mientras ven una película? Exactamente esto fue lo que me sucedió cuando accidentalmente descubrí Give Me Liberty, el segundo esfuerzo directoral del también escritor de la película, Kirill Mikhanovsky.

Esta cinta, tan pequeña en tamaño de producción, pero tan grande en espíritu, provoca un sentimiento automático de simpatía y apreciación por su protagonista, Vic (Chris Galust), un joven ruso/estadounidense que evidentemente anda un poco perdido de rumbo. A pesar de su inestabilidad personal, su bondad se mantiene intacta. De hecho, su paciencia y abnegación es tal que en poco tiempo queda claro lo desinteresado y tolerante que es, y lo fácil que sería aprovecharse de esto.

Estas características son valiosas y apreciadas en el contexto en el que Vic se desarrollada. Al ser conductor de un transporte médico, el contacto con gente enferma o discapacitada es cosa de todos los días. No obstante, queda claro que Vic va un paso más allá al tener relaciones cariñosas y respetuosas con aquellos a los que sirve. Más que ser su chofer, es su amigo.

Específicamente en el día y noche en que la película se desarrolla, Vic parece enfrascarse en una odisea caótica. Además de tener que cumplir con sus obligaciones laborales, este joven tendrá que ser el héroe del grupo de ancianos de su edificio, incluyendo a su abuelo y a un hombre ruso que llega de la nada, quienes quieren atender el funeral de una de las señoras del grupo de amigos. De esta forma, Vic emprenderá una carrera en contra del tiempo para ayudar a estos señores, atender a sus clientes y evitar el enojo en aumento de sus superiores. Para Vic, en este día el tiempo se desarrolla a la mexicana. Cuando anuncia que “en 5-10 minutos llega”, en realidad se demora horas.

A partir de entonces se desencadena una comedia graciosísima en la que la locura, la falta de entendimiento y la necedad son constantes que no desearía ni a mi peor enemigo, pero que Vic maneja sorpresivamente bien. Asimismo, al desarrollarse en Milwaukee, una de las ciudades más segregadas de Estados Unidos, el tema de racismo y tolerancia no pasa desapercibido, en especial cuando debe pasar por Tracy, una clienta afroamericana con esclerosis lateral amiotrófica, que no tiene nada de paciencia para el demorado Vic, y quien vive en una zona de la ciudad en donde la violencia racial desencadena manifestaciones.

La estrella naciente de Chris Galust es increíblemente cautivadora. A pesar de ser el hombre serio al que le suceden las cosas, mientras que el resto del elenco es que el que provoca las risas, la buena naturaleza de su personaje se cimienta fácilmente. Ya sea escuchando consejos, intentando lidiar con su abuelo incontrolable o su madre sentimental, o tratando a todos los que lo rodean pacientemente, Vic es un personaje que merece nuestra atención y lealtad. Galust parece ser un actor generoso y deja que los demás brillen. Aun así, en todo momento en que aparece en cámara no se puede dejar de verlo; es completamente cautivador.

El guion proporciona momentos extremadamente chistosos y muy bien coordinados. El elenco, en su mayoría personas de la tercera edad o con alguna discapacidad, proporciona un nivel de locura y caos realista y desesperante que únicamente se disfruta porque uno no lo estás viviendo. En este punto, también se valora la mirada tolerante y apreciativa que se le da a las personas con discapacidad. En esta película, todo personaje merece respeto y valor, y no existe para el buen funcionamiento del protagonista. En dado caso, Vic es el que está atento para ver de qué forma ayuda al desarrollo de los demás.

Asimismo, el choque de culturas y la gran diversidad de personalidades proveen momentos memorables. Mitad en inglés y mitad en ruso, la película funciona en cualquier idioma en el que se desarrolle, ya que a pesar de que se hablan lenguajes distintos, los sentimientos se comprenden y nuevos lazos se forjan. Al revés, la diversidad que cada uno ofrece es lo que enrique cada relación.

Prácticamente, las dos terceras partes iniciales de la película proporcionan risas constantes. No obstante, hacia el final de la cinta, se nota un cambio de tono y mensaje. Se vuelve más seria y crítica al situar a Vic y a Tracy en medio de la crisis policiaca racial de Estados Unidos. Esta tarde de locura termina uniendo bizarramente a los protagonistas, cambiando por completo la perspectiva que cada uno tenía del otro.

Me siento infinitamente agradecida por haber podido ver este pequeño diamante del cine independiente, por lo que espero que encuentre distribución en múltiples lugares del mundo para que sea apreciada como se merece. Con un futuro incierto – por ejemplo, en Reino Unido todavía no tiene distribución –, es necesario que recuerden el nombre y que queden con la certeza de que esta película, a través de su bondad, tolerancia y comicidad, logra conquistar a cualquier espectador. La empatía humana y el calor emocional que desprende es justamente lo que necesitamos.

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