BFI LFF 2019: Entre navajas y secretos – Rian Johnson nos entrega un clásico instantáneo

En dónde la puedes ver: próximamente en cines.

Director: Rian Johnson

Elenco: Daniel Craig, Ana de Armas, Chris Evans, Toni Collette, Jamie Lee Curtis, Lakeith Stanfield, Michael Shannon, Don Johnson, Katherine Langford, Jaedan Lieberher, Riki Lindhome, Noah Segan, Edi Patterson y Christopher Plummer.

País: Estados Unidos

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt8946378/

Me pregunto si habrá alguien en Hollywood que haya recibido tanta mala vibra y crítica no constructiva igual o más que Rian Johnson. Este director, incluso dos años después, sigue siendo víctima de intenso acoso por parte de fanboys enojados por su visión en The Last Jedi, la última entrega de la pequeña saga de Star Wars. No obstante, Johnson parece estar mejor que nunca, ya sea con la nueva trilogía que le falta por desarrollar con LucasFilm o por el éxito creativo y cinematográfico que significa su esfuerzo más reciente detrás de cámaras, Knives Out.

Knives Out es simplemente fantástica. Ya sea por su elenco deliciosamente entregado en cada uno de sus roles; el ritmo rápido y acelerado en el que se desarrolla la historia; el guion picante y (muy) cómico; o las constantes revelaciones que mantienen el suspenso en cada escena, esta película asegura un increíble rato en el cine. Asimismo, su tono y mensaje están que arden, pues se alimenta del clima social estadounidense para formar a sus personajes y proveerlos de un diálogo que refleja la hipocresía y superficialidad de una familia blanca privilegiada.

Al clásico estilo de las películas de misterio y crimen, Knives Out gira entorno a la muerte de Harlan (Christopher Plummer), patriarca de la familia Thrombey y escritor legendario de libros de crimen. Aunque al principio se define como suicidio, los policías locales y el detective privado, Benoit Blanc (Daniel Craig), intentan armar el rompecabezas de su muerte, pues hay sospechas de asesinato. Al considerar que cada integrante de la familia tiene algún motivo para querer deshacerse del patriarca, esta investigación se centra exclusivamente en estos personajes excéntricos y tristes.

El extenso elenco proporciona personajes mitad ridículos y mitad fascinantes de observar.  Ya sea la wannabe influencer con aires de Gwyneth Paltrow, Joni Thrombey (Toni Collette); la hija poderosa y “artífice de su éxito”, Linda Drysdale (Jamie Lee Curtis); o el hijo empoderado que se encarga de publicar los libros de su padre, Walt Thrombey (Michael Shannon), esta familia es inútil y ridícula y, está podrida sin posibilidad de mejora.

A pesar de que todos están en excelente forma – Toni Collette y Lakeith Stanfield son los primeros que cruzan la mente – y cada uno juega una pieza fundamental para que el guion elaborado funcione, hay algunos actores que merecen mención especial. Daniel Craig como el detective Blanc es graciosísimo. Utilizando un acento extraño y ridículo, y aplicando las referencias gastronómicas más extrañas a la hora de resolver crímenes, el Daniel Craig de esta película es divertido, efectivo y astuto. Al igual que es refrescante ver a Chris Evans en un papel completamente diferente al de Steve Rogers, se disfruta ver a un Craig relajado y ocurrente, completamente distinto a lo que nos tiene acostumbrados.

Ana de Armas, la protagonista de facto es la parte bondadosa de la cinta y la voz sincera dentro del mar de falsedad y superficialidad de la familia Thrombey. Como la enfermera de Harlan y la única amiga real del genio creativo, su Marta Cabrera es el personaje más importante en cuanto al mensaje mandado por Rian Johnson. No es ningún accidente que este rol sea una mujer latina, características que se vuelven más significativas al final de la cinta.

La película pareciera una adaptación de alguna novela de crimen, tanto por lo que se narra, como por la manera en que se muestra la acción. La introducción a la película, la banda sonora y los close-ups dramáticos recuerdan inmediatamente a cuentos de hadas o a telenovelas dramáticas. Estos rasgos de la película proveen una estética única y emocionante.

Asimismo, el hecho de que se hagan menciones de hechos actuales – la política anti-migración de Trump, el nacionalismo racista e ignorante de los estadounidenses, la presencia del neonazismo en EUA, y la obsesión con las redes sociales – hacen que esta película se vuelva una denuncia discreta sobre situación social endeble de nuestro vecino del norte.

Al respecto, esta película tiene ADN compartido con Get Out, de Jordan Peele. Mientras que en esa película se utilizó el terror para denunciar el racismo interiorizado y la aceptación hipócrita de EUA, aquí se utiliza la comedia para hacer referencia a la separación de clases y la xenofobia. Ya sea confundiendo continuamente el país de origen del personaje latino, teniendo discusiones sobre las reformas migratorias de Trump o usando amenazas de deportación, Johnson está consciente del clima político y el contexto social en el que desarrolló la película. Esto hace que sea algo más que una simple película disfrutable de crimen;  más bien, tiene significado social y cultural.

Para concluir, el final de la película es muy satisfactorio. Los múltiples giros en la historia y revelaciones dramáticas traen consigo una conclusión elaborada y disfrutable en el que el privilegio pierde, y la justicia gana. Este mensaje, en nuestro contexto actual, es justamente lo que uno necesita para seguir adelante. Al recordar la escena final de la película, es imposible no sentir una mezcla de satisfacción e inspiración, tanto por lo que sucede en pantalla como por el mensaje que manda. Asimismo, esta película es una gran victoria para Rian Johnson – como director y guionista –, quien ofrece un nuevo clásico de comedia y crimen, demostrando a sus haters el poco peso que juegan en sus creaciones artísticas.

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