BFI LFF 2019: Ema – la energía caótica de la mujer latinoamericana

En dónde la puedes ver: próximamente en cines.

Director: Pablo Larraín

Elenco: Mariana di Girolamo, Gael García Bernal, Santiago Cabrera, Josefina Fiebelkorn, Paola Gannini, Antonia Giesen, Susana Hidalgo, Paula Hofmann, Eduardo Paxeco, Catalina Saavedra.

País: Chile

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt8800266/

Ema, de Pablo Larraín, trae consigo tanta energía caótica, sensual y egocéntrica que es imposible no admirar su osadía. Lo que empieza como una película sobre un matrimonio en ruinas echándose culpas y lastimándose profundamente, evoluciona hasta convertirse en la misión de una mujer determinada en obtener lo que quiere, sin importar a quién utiliza o lastima en el proceso. Si quieren ver una energía tumultuosa y destructiva, encontrarán al antihéroe idóneo en Ema.

Situada en las calles de Valparaíso, Chile, la película sigue a la bailarina Ema (Mariana di Girolamo), quien se encuentra en medio de un colapso emocional después de que ella y su esposo, Gastón (Gael García Bernal), regresan a su hijo adoptado al sistema como consecuencia de una terrible “tragedia”. No conforme con esto, Ema atraviesa por una travesía emocional que da origen a uno de los planes más macabros, crueles y efectivos que he visto en el cine. Como tal, la película ofrece uno desenlace inverosímil. Mitad indignante, mitad admirable.

Desarrollada en el mundo de la música, la representación de los sentimientos y las emociones se realiza a través del uso del cuerpo. El contacto físico y sexual se vuelve un arma invaluable para Ema, quien está consciente del poder que tiene sobre los demás y no duda en ningún momento en usarlo. Esta mujer se vuelve irresistible para todo aquel que la rodea con una actitud complaciente y dócil, pero en realidad ejerciendo un poder psicológico y sexual inigualable.

A pesar de que la película tarda en calentar motores, enfocándose al inicio en la destrucción y vacío emocional, así como en el abuso marital de Ema y Gastón, una vez que el plan se pone en marcha – y que el espectador toma sentido de éste – cada actitud y decisión de Ema se vuelve intrigante y calculada. En este sentido, la mente de Ema es digna de un extenso análisis, y aun así sería imposible comprender toda su frialdad y genio estratega. Es necesario esperar hasta el final de la película para comprender qué es lo que está pasando y apreciarlo como se merece.

Pablo Larraín, regresa a Chile después de reconstruir a una de las mujeres más enigmáticas del siglo XX en Jackie, para crear un personaje femenino único y letal, pero reconocible. Asimismo, se enfoca en aspectos de la vida latinoamericana que se dan por sentado, pero que definen nuestra vida.
Por un lado, es discernible la facilidad que tenemos para culpar a los demás por nuestros problemas y errores, demostrando la falta de valentía para la introspección. Prácticamente, la primera parte de la película es un duelo agotador de apuntar dedos y evitar el autoanálisis.

Por el otro lado, la relación abusiva entre Ema y Gastón demuestra el machismo en nuestra sociedad. La película evidencia la desigualdad de expectativas que existen entre el padre y la madre, así como el lazo que se da por sentado que existe entre mamá e hijo. Estos puntos se presentan como armas para lastimar cruelmente, y al final, como el fuego para impulsar la película. Dudo que en otra sociedad se pudiera desarrollar tal historia de manera efectiva y creíble.

Asimismo, vale la pena mencionar el vínculo que se presenta entre las mujeres de la película. La complicidad y lealtad que existe entre Ema y el resto de sus compañeras bailarinas es desconcertante y admirable. Este grupo de mujeres se mueven como cómplices, amigas y, en algunas ocasiones, amantes, conscientes del poder sexual que tienen, ya sea a través de su baile o de los roles que juegan con los hombres. Estas relaciones son las más satisfactorias de la película.

Mariana di Girolamo como Ema es la gran intérprete de la película. La actriz está 100% comprometida con el papel y se atreve a ir a dónde sea que el director y el rol la lleven. Ya sea como mujer en crisis, madre en duelo, seductora despiadada o estratega calculadora, di Girolamo dice todo lo que tiene que expresar con sus ojos y sonrisa. Más allá de las palabras, su interpretación corporal es memorable.

Ema entrega un sueño caótico de danza que muestra el poder corporal y emocional de la mujer latinoamericana, ya sea bailando reguetón, seduciendo a extraños y conocidos, o intentando lidiar con sus demonios internos. Ema, el personaje principal de la cinta, resulta ser más complicado y enigmático de lo que parece ser a primera vista. Siempre con su objetivo a la vista, la manera en que pelea por sus metas es perturbadora y, hasta cierto punto, admirable. Precisamente este aspecto puede ser desencantador; no obstante, para esta escritora es simplemente perfecto. Esta mujer deja claro que siempre obtendrá lo que quiere, sin importar lo que tenga que hacer para lograrlo.

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