A Beautiful Day in the Neighborhood (BFI LFF 2019): un Tom Hanks perfecto ofrece esperanza y calidez humana

Escrito el 16 octubre, 2019 @alessandra_kr

Disponible en:

Directora: Marielle Heller

Elenco: Tom Hanks, Matthew Rhys, Susan Kelechi Watson, Chris Cooper, Enrico Colantoni, Wendy Makkena.

Países: Estados Unidos, China

Palomómetro

Más información de la película: https://www.imdb.com/title/tt3224458/

Para cualquier estadounidense, Fred Rogers marcó su vida y definió su niñez. Prácticamente, los baby boomers, la generación x y los millennials crecieron y vivieron con este señor, pues era un personaje constante en sus televisores, ofreciendo consejos a los pequeños y atreviéndose a tratar temas complejos – divorcios, igualdad, muerte, racismo – de manera empática y entendible. Su programa, Mister Rogers’ Neighborhood, acompañó por más de 30 años a sinfín de personas, promoviendo valores de respeto e inclusión.

Por esto, el desarrollo de una biografía sobre él siempre sería un tema complicado, especialmente al tomar en consideración que el interés principal se concentraría en el público de Estados Unidos, pues en el resto del mundo es prácticamente desconocido. No obstante, parece que la directora de A Beautiful Day in the Neighborhood, Marielle Heller, estaba consciente de tal desafío, razón por la que encontró a la única persona que podría hacerle justicia a personaje tan enigmático: el tesoro de la humanidad y superestrella mundial, Tom Hanks.

La película aborda la historia de Fred Rogers indirectamente. En vez de desarrollarse como una biografía tradicional narrando los momentos importantes de su vida, más bien se enfoca en su influencia en los demás, en especial en la manera en que cambia la vida de Lloyd Vogel (Matthew Rhys), escritor de Esquire comisionado en escribir un perfil de 400 (LOL) palabras sobre Rogers.

Lloyd no está pasando por el mejor momento de su vida; conocido como un periodista despiadado, nadie quiera ser entrevistado por él. En lo personal, las cosas también están complicadas: debe lidiar con un recién nacido en casa y con la reaparición de su padre irresponsable (Chris Cooper) que abandonó a la familia cuando la madre Lloyd enfermó. Así que su forma de lidiar con Rogers es cínica e incrédula, sospechando que tanta bondad es sólo un acto. Así aprendemos más de Rogers a través de su impacto en Lloyd, la rutina que desarrolla en su vida laboral y las interacciones breves que tiene con el resto de la gente.

Es inevitable sentir apreciación y amor por este personaje, quien con palabras sencillas y una voz peculiar, logra llegar a lo más profundo de los traumas personales. En lugar de echarse para atrás a la hora de lidiar con temas complicados, Rogers parece tener las palabras perfectas en los momentos más difíciles. Tal y como le sucede a Lloyd, la audiencia queda rendida ante el alma considerada y amigable de Fred Rogers.

En este aspecto, Tom Hanks es la real estrella de la película, aunque su papel es secundario. Como Rogers, Hanks es cálido, adorable y encantador, pero sin caer en una exageración inalcanzable de bondad. Hanks y Heller se preocupan por mantenerlo en la superficie humana al dejarnos ver que él también sufrió de problemas personales, además de mostrarnos sus actividades diarias para mantener la cordura – nadar, dormir temprano y tocar el piano al concluir cada grabación de su programa. De hecho, cuando Hanks no está en pantalla, la película lo resiente. Los momentos más emotivos y satisfactorios suceden con Mr. Rogers y no con Lloyd.

Marielle Heller y los escritores de la película, Micah Fitzerman-Blue y Noah Harpster, deciden ir por la ruta empática y personal al poner como nuestro representante a Lloyd. Precisamente su historia complicada es la idónea para comprender el poder de Rogers. No obstante, ésta fue la parte de la película que me causó menos interés y más frustración.

Prácticamente, el padre de Lloyd fue una pésima persona con sus hijos, y ahora, en su edad adulta, intenta enmendar fallas pasadas. Por su parte, Lloyd es un padre negligente con traumas personales que no lo dejan desenvolverse con su recién nacido. A pesar de manejar un discurso igualitario en las labores de la casa, es evidente que en práctica no lo lleva a cabo. De esta forma, la parte de crecimiento y aprendizaje de Lloyd se ve reflejada en el proceso de perdón de su padre y en el desarrollo de un vínculo con su hijo.

Esta parte es la más incómoda, y más al comparar su historia con la de su esposa Andrea (Susan Kelechi Watson), quien está al pendiente de su hijo en todo momento. ¿Por qué los hombres se pueden dar el lujo de pasar por todo un proceso emocional para cumplir con sus responsabilidades como padres? En ningún momento ella se da el lujo de abandonar a su hijo como él lo hace. A pesar de que la historia proporciona algo interesante en cuanto al perdón y crecimiento en la relación Lloyd-padre, lo relacionado con Lloyd-hijo-Andrea no es igual de disfrutable.

Aun así, la película es lo suficientemente adorable y emotiva como para seguir siendo cautivadora. Éste es el poder de Tom Hanks y de la filosofía empática de Fred Rogers. A Beautiful Day in the Neighborhood ofrece un momento de paz e introspección, así como de emotividad intensa. Mientras que nos hace reflexionar sobre nuestras relaciones y aquellos rencores guardados; también nos hace sentir paz interior y gratitud por aquellas personas positivas a nuestro alrededor. Esta película es buena para el alma; algo que justamente necesitamos ahora.

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