Palomita de maíz

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Andor (recapitulación 1.10): Una salida

Escrito el 10 noviembre, 2022 @andreamarserr

Disponible en:

Dirección: Toby Haynes.

Guion: Beau Willimon.

Elenco: Diego Luna, Stellan Skarsgård, Genevieve O’Reilly, Denise Gough, Andy Serkis, Elizabeth Dulau, Varada Sethu, Jacob James Beswick, Anton Lesser, Ben Miles, Martin Ware, Duncan Pow, Christopher Fairbank, Clemens Schick, Brian Bovell, Tom Reed, Josef Davies, Rasaq Kukoyi, Mensah Bediako, Michael Jenn, Robert Emms, Adrian Rawlins.

Temporada 1, episodio 10.

Palomómetro:

Más información de la serie: https://www.imdb.com/title/tt9253284/

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El siguiente texto contiene spoilers del décimo episodio de Star Wars: Andor y la película Rogue One (Gareth Edwards, 2016).
Una salida, episodio 10 de Star Wars: Andor. Dir. Toby Haynes. Disney Plus. 2022.

Vivir bajo el yugo del Imperio Galáctico es vivir en un hoyo sin salida aparente. Algunos podrán llevar tanto tiempo conscientes de que están en un hoyo buscando una salida que opten por cavar más profundo con la esperanza de salir del otro lado. En Una salida, el décimo episodio de Star Wars: Andor, los personajes se ven obligados a lidiar con los sacrificios de aglutinar una rebelión, así implique ensuciarse las manos construyendo un camino de cadáveres o dar la vida para contribuir a ese camino.

Llegó la hora de poner en marcha el plan para escapar de la prisión en Narkina 5. El episodio inicia con Cassian Andor intentando convencer a Kino Loy de que la muerte de Ulaf les ha proporcionado una oportunidad que quién sabe cuándo se volverá a presentar. El plan de escape que idearon Cassian, Melshi y Bimok involucra el procedimiento por el cual los guardias llevan a un prisionero nuevo a la unidad, por lo que la muerte de Ulaf abre esa ventana. Tiene que ser mañana, insiste Cassian: los guardias están cortos de staff y tienen miedo. ¿De qué otra manera se explica que hayan matado a 100 hombres para mantenerlos callados si no tuvieran miedo de que cinco mil hombres se enteren de que nunca van a ser libres? No lo hicieron por poder, como Kino cree, pues “al poder no le da pánico” y Cassian le comunica su máxima: “prefiero morir tratando de vencerlos que darles lo que quieren”.

Kino y Cassian regresan a sus celdas ante cuestionamientos de los demás trabajadores. ¿Por qué solamente volvieron ellos dos? ¿Qué pasó con Ulaf? Cassian instiga a Kino que les diga lo ocurrido, pero este todavía está procesándolo. Por eso, Cassian inicia contándoles lo que les dijo el doctor Rhasiv acerca de lo ocurrido en el segundo nivel. Pero es el por qué y no necesariamente lo ocurrido, lo preocupante: las autoridades penitenciarias decidieron freír a los 100 hombres de ambos turnos para evitar que el resto de los prisioneros se enteraran de que un hombre que debió ser liberado del cuarto nivel fue enviado al segundo. Kino, al volver a escuchar la realidad y ante la incredulidad de muchos, decide intervenir: “¡Nadie va a salir de aquí!” Es hora de resolver la situación y Kino está dispuesto a lo que sea. “Yo voy a asumir que ya estoy muerto”, concluye.

En el cuartel general del Buró de Seguridad Imperial (ISB), el plan de la supervisora Deedra Meero (Denise Gough) rindió frutos: el grupo rebelde liderado por Anto Kreegyr cayó en su trampa. Si bien el mayor Partagaz (Anton Lesser) quiere esperar a lo lejos, el supervisor Lonni Jung (Robert Emms) sugiere que el ISB tome un papel proactivo. Lo más natural, según él, es que el imperio se interese por investigar una nave con un piloto muerto.

Indicando el inicio de otro día en la prisión, el contador de turnos en la celda de Cassian le resta un dígito a su sentencia. Llegó el momento de dejar de contar turnos, dice Kino. “Solo hay una salida”. No le avisarán a los del turno vespertino, de todos modos, se enterarán. Aunque hubieran querido decirles, durante el cambio de turno, la voz de Dios (Martin Ware) anuncia que, a partir de entonces y hasta nuevo aviso, todos los cambios de turno se harán on program y en silencio. De no acatar órdenes, el turno transgresor enfrentará un castigo.

Brevemente, en Ferrix, un grupo de mujeres (presuntamente la agrupación llamada Las Hijas de Ferrix que Brasso mencionó un par de episodios atrás) acompaña a un doctor a la casa de Maarva Andor. Según ellas, Maarva ha estado escondiendo los medicamentos que le recetó el médico debido a que le quitan el apetito y ella quiere seguir comiendo. A lo lejos, esto es observado por dos personas que representan a los grupos que buscan a Cassian con motivos más similares de los que aparentan: Cinta Kaz (Varada Sethu) y un oficial imperial.

Una salida, episodio 10 de Star Wars: Andor. Dir. Toby Haynes. Disney Plus. 2022.

En la residencia de la senadora Mon Mothma (Genevieve O’Reilly), que también es la embajada del planeta Chandrila, ella y Tay Kolma (Ben Miles) reciben a Davo Sculdun (Richard Dillane). Este último intenta hacer plática con Mothma, quien rápidamente lo rechaza, no sin que él comunique su opinión acerca de las costumbres de Chandrila, particularmente en torno a la práctica de los compromisos matrimoniales de jóvenes. Para él, hay cierta libertad dentro de los límites establecidos.

La conversación pronto se torna hacia el precio que Mon Mothma tendrá que pagar por los servicios de Davo. Tay y ella asumen que es un porcentaje de los fondos transferidos; sin embargo, para un hombre con tanta riqueza, un pago es insignificante. Lo que Davo quiere es una invitación para regresar con su hijo de 14 años para que conozca a Leida, la hija de 13 años de Mon. Horrorizada ante la insinuación y la negativa del banquero a aceptar cualquier otra oferta, la senadora le pide a Tay que acompañe a Davo a la salida, no sin que antes él diga que está mintiendo si no está considerando la oferta.

En otro lugar en Coruscant, Kleya Marki (Elizabeth Dulau) llega con prisa a la galería de Luthen Rael (Stellan Skarsgård) para informarle que, no solamente encontró una marca en la fuente, sino que al subir unas escaleras vio que el barandal no estaba allí. Esto es una señal de que uno de sus informantes quiere reunirse con Luthen. Kleya le implora que le permita asistir al encuentro para que él salga del planeta en caso de que sea una trampa, pero Luthen se rehúsa, pues ha pasado un año desde que se reunió con ese informante.

Mientras tanto, los prisioneros en la unidad 5-2 del turno matutino están ansiosos. Algunos hacen eco de las palabras de Kino, “estoy muerto”, pero Cassian agrega una salvedad: “no te mueras sin pelear primero”. Así, él pone en marcha el plan para escapar, que primero implica cercenar la tubería de agua en el baño. Birnok (Rasaq Kukoyi) se prepara para ocupar la posición que le corresponde, al tiempo que Kino actúa como si nada estuviese ocurriendo y los guardias avanzan con su protocolo para ingresar al reemplazo de Ulaf. Con base en el modus operandi, los demás prisioneros encuentran el momento para hacerse de las herramientas que puedan utilizar como armas.

Al momento en el que el elevador con el prisionero nuevo y el guardia que lo escolta comienza a bajar, Cassian da una indicación a Ham (Clemens Schick) y a Xaul (Josef Davies) para que inicien una pelea con el propósito de distraer a los guardias. Gracias esto, Cassian traba el elevador y Kino grita a los hombres que ataquen. Así, inicia la revuelta de los prisioneros de la unidad 5-2-D.

En pánico, los guardias de la unidad le piden al cargado de los controles que encienda el piso; sin embargo, por el agua que corre, este hace corto circuito y deja de funcionar. Ahora no hay nada que ate a los prisioneros. Al igual que Nemik en el sexto episodio El ojo y K2-SO en Rogue One, la imperativa de Kino hacia los demás prisioneros es climb.

Entre las primeras bajas del escape están Birnok y Xaul, quienes fallecen por disparos de bláster. Mientras unas vidas se pierden, el agua que Cassian liberó de la tubería comienza a filtrarse hacia los niveles inferiores, indicando a los hombres en otros niveles que algo sucedió. En su camino, los prisioneros liberan a los de los demás niveles y comparten la imperativa de utilizar todo a su alcance para subir a la superficie.

En el centro de mando de la prisión, ubicado en el nivel ocho, los encargados intentan contener la situación, pero es muy tarde, pues antes de que puedan realizar cualquier acción, Kino y Cassian entran. Cassian le pide a un Kino abrumado y renuente que, como encargado y líder de unidad, utilice el altavoz para decir a los demás prisioneros qué hacer. Al principio, Kino únicamente se presenta y comunica que los prisioneros han tomado control de la instalación. “¿Es lo mejor que puedes hacer?”, incita Cassian a Kino, quien se arma de valor para avisar que los pisos están deshabilitados y animar a los prisioneros de que tomen su destino en sus propias manos y suban, repitiendo lo que Cassian le dijo a Kino al inicio: “prefiero morir tratando de vencerlos que darles lo que quieren”. Como saben que el imperio está modificando las sentencias y que, si llegan a ser liberados solo serán transferidos a otra prisión para morir en ella, solo hay una salida: escalar, subir, salir de ese inframundo que representa la prisión ayudándose los unos a los otros, apelando a la solidaridad de la cual el imperio buscó despojarlos con su sistema de competencia.

Con esto, cinco mil prisioneros inundan los pasillos y las escaleras de la prisión para finalmente llegar a la superficie rodeada por agua. Melshi (Duncan Pow) y Cassian se reúnen a la orilla de la prisión, pero este busca a Kino, quien se encuentra inmóvil. Cassian le pregunta a Kino qué pasa y este responde: “no sé nadar”. Antes de responder, Cassian y Melchi son empujados al agua y Kino se queda observando a los demás prisioneros a los que les dio las condiciones para ser libres. Alrededor de la estructura, miles de hombres nadan hacia la libertad.

Una salida, episodio 10 de Star Wars: Andor. Dir. Toby Haynes. Disney Plus. 2022.

Caída la noche en Coruscant, el supervisor Lonni Jung del ISB se desplaza por las calles del planeta-ciudad hasta llegar a un elevador. Para quienes pusieron atención a las imágenes de los tráileres, no será sorpresa ver que quién dejó las señales pidiendo una reunión con Luthen fue el propio Lonni. Dentro del elevador, encuentra un comunicador por el cual escucha la voz de Luthen indicando que presione los botones para el nivel 215 si ese encuentro es una trampa. El supervisor no se mueve, entonces Luthen lo felicita por el nacimiento de su hija. Esto desconcierta a Lonni, quien lo toma como una amenaza, pues no le parece justo que Luthen lo esté vigilando. ¿Acaso Luthen no se ha puesto a pensar en cómo se siente Lonni? “Pienso en ti constantemente,” le responde el rebelde al supervisor, para luego preguntar el motivo de la reunión.

Lonni le informa acerca del ascenso de la supervisora Dedra Meero y sus acciones: su enfoque en el sospechoso “Axis” y el ladrón Cassian Andor, su investigación de tecnología imperial robada, lo que ha hecho en Ferrix y la búsqueda de una conexión con lo ocurrido en Aldhani. Para Luthen esto no es motivo suficiente para que Lonni haya pedido la reunión, por lo que vuelve a interrogarlo sobre su propósito. El supervisor opta por revelar la captura del piloto del grupo de Anto Kreegyr, así como el conocimiento del ISB del ataque planeado en Spellhaus. Si Kreegyr ataca, el imperio lo estará esperando, dice Lonni, pero Luthen agrega que el imperio sospechará si no lo hace. Esto desconcierta al supervisor, quien pide a Luthen que avise a los hombres de Kreegyr porque de lo contrario serán masacrados. Para sorpresa de Lonni, Luthen no solo no avisará al grupo rebelde, sino que deliberadamente dejará que sigan con su plan porque ellos solo son 50 hombres que, ante sus ojos, son menos valiosos que Lonni. De esa manera se aseguran de que el ISB no sospeche de una filtración de información.

El elevador llega a su destino y las puertas se abren para revelar a Luthen en un pasillo. Ahora cara a cara, Luthen cuestiona la razón de la reunión. Finalmente, Lonni Jung se sincera: ya no puede seguir infiltrado en el imperio porque ahora tiene una hija. Luthen, al igual que Vel Sartha hizo con Mon Mothma en el episodio anterior, le recuerda que hicieron un juramento del cual Lonni no puede zafarse, aun después de haber dedicado seis años de su vida a infiltrar y escalar las filas imperiales. El líder rebelde le da un golpe de realidad al supervisor: es ingenuo creer que el ISB le permitirá irse y que la rebelión también, pues han invertido mucho en él, así como Lonni ha invertido en la rebelión.

Jung ha sacrificado tanto que cuestiona a Luthen porque no cree que su esfuerzo signifique algo para él; al contrario, si alguien puede apreciar el sacrificio que implica llevar una doble vida es el propio Luthen. No miente cuando dice que piensa mucho en el supervisor. “¿Qué sacrificas tú?”, le pregunta Lonni a Luthen. En respuesta, el líder rebelde se embarca en un monólogo memorable detallando todo lo que ha tenido que sacrificar por la rebelión y lo que básicamente se puede resumir en dos palabras: su humanidad. Luthen está listo para darlo todo por un futuro que él no verá. Para concluir, el rebelde le dice a Lonni que no acepta su renuncia, pues necesita a todos los héroes que pueda conseguir.

De inmediato, la escena se dirige a Cassian y Melshi, desplazándose en la oscuridad mientras en el fondo se ven naves imperiales que buscan a los fugitivos de la prisión en Narkina 5.

Pensamientos generales

* Antes que nada, quiero poner aquí el monólogo de Luthen Rael, para quien lo quiera consultar entero:

“Tranquilidad. Bondad. Parentesco. Amor. He renunciado a cualquier oportunidad de paz interior. He hecho de mi mente un espacio sin sol. Comparto mis sueños con fantasmas. Me despierto todos los días ante una ecuación que escribí hace 15 años y para la cual hay una sola conclusión: estoy condenado por lo que hago. Mi ira, mi ego, mi renuencia a ceder, mis ganas de luchar me han llevado por un camino sin escapatoria. Anhelaba ser un salvador en contra de la injusticia sin contemplar el costo y cuando miré hacia abajo ya no había suelo debajo de mis pies. ¿Cuál es mi sacrificio? Estoy condenado a usar las herramientas de mi enemigo para derrotarlo. Incinero mi decencia por el futuro de alguien. Incinero mi vida para crear un amanecer que yo sé que nunca veré. Y el ego que inició esta lucha nunca tendrá un reflejo, una audiencia o la luz de la gratitud. Entonces, ¿qué sacrifico? ¡Todo!”

Hay tanto qué desmenuzar en este monólogo en relación con el tema de los sacrificios plasmado no solo en este episodio, sino en la historia de Cassian (y Jyn Erso) en Rogue One y otras historias de Star Wars que no me da el espacio para hacerlo aquí.

* En línea con lo anterior, continúa llamándome la atención el personaje de Mon Mothma. Luthen acepta sus sacrificios, mientras que Cassian está viendo a personas a su alrededor sacrificarse por él y otros (espero que Kino Loy esté bien, pero las probabilidades no lo favorecen). A Mon todavía le cuesta trabajo sacrificar su ética, pero, de alguna manera retorcida, seguir la tradición chandrilana del matrimonio sería lo menos sospechoso.

* Si bien la intención principal de la serie es mostrar el camino de Cassian (el cual está siendo sutil, pero temáticamente desarrollado en etapas), también parece plasmar cómo es que dentro de la Alianza Rebelde hay grupos que operan con ética y principios morales distintos. Hay que recordar que en Rogue One, la directiva que el consejo de la Alianza Rebelde, liderado por la misma Mon Mothma, le da a Jyn y a Cassian en la base en Yavin 4 es extraer a Galen Erso para que testifique ante el Senado; sin embargo, momentos antes de abordar la nave, el superior de Cassian le ordena que ignore lo que dijo el consejo y que mate a Galen tan pronto lo encuentre. No solo son grupos distintos operando al mismo tiempo, como la Alianza y los Partisanos de Saw Gerrera, sino subgrupos dentro de un mismo esfuerzo. Las cosas rara vez son blanco y negro, al igual que las personas, entonces ¿por qué dentro de una organización no habría la misma diversidad?

* La contribución de la serie al espectro de lo que es Star Wars es considerable. Es importantísimo que uno de los primeros y más grandes actos de rebelión en contra del Imperio Galáctico ocurra en una cárcel y que el arco goce de momentos, personajes y actuaciones memorables. Muchas de las historias de Star Wars no destacan por la actuación debido a, en gran parte, el guion, pero en Star Wars: Andor este permite que actores como Andy Serkis, Stellan Skarsgård, Diego Luna y Forest Whitaker brillen, aun con poco tiempo en pantalla.

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