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Anatomía de una caída: el avillanamiento de la mujer durante un proceso judicial

Escrito el 18 marzo, 2024 @la_loulu
Anatomy of a Fall. Dir. Justine Triet. Neon. 2023.

En una escena de Anatomía de una caída (Anatomie d’une chute), Sandra Voyter (Sandra Hüller), acusada de asesinar a su esposo Samuel (Samuel Theis) en su casa, ve en la televisión un análisis sobre su caso en el que un comentarista señala lo siguiente: “No creo que importe cómo murió. El hecho es que la idea de una escritora matando a su marido es mucho más convincente que la de un maestro que se suicida”. De forma casi inadvertida, Justine Triet —directora y coguionista junto a Arthur Harari— revela una de las aristas más complejas e interesantes de su película: ¿el juicio de Sandra es la búsqueda de la verdad y la justicia acerca de la muerte de su esposo? O, ¿es la forma de entrometerse en la descomposición de un matrimonio para juzgar a la pareja, específicamente a Sandra, públicamente?

Samuel es encontrado muerto luego de haber caído del balcón. No hay testigos, ni evidencia directa de un crimen, pero después de una investigación, la fiscalía presenta evidencias para acusar a Sandra de la muerte de Samuel, incluyendo una autopsia no concluyente, un audio de una discusión el día anterior al suceso y el testimonio del hijo del matrimonio, Daniel (Milo Machado-Graner), parcialmente ciego. Al mismo tiempo, somos testigos de la cobertura mediática del caso.

¿Qué es lo que resulta tan atractivo de la administración de justicia para la gente? Un juicio es un proceso esencialmente público en el que dos partes enfrentan sus versiones de un hecho y buscan convencer a un juez o jurado de que su versión es la más plausible, usando elementos de prueba. De esta forma, un sistema burocrático, frío y estrictamente reglamentado cobra vida. No importa que no sepamos las leyes, el idioma o la idiosincrasia de la corte, hay algo cautivante y universal en el acto de presenciar un juicio.

En Anatomía de una caída, Triet aprovecha la fascinación generalizada del público por los juicios para cuestionar nuestra concepción de la justicia al demostrar la fragilidad de los sistemas de justicia, los cuales, como vemos en este caso, pueden colaborar de forma inadvertida, o quizás no tanto, en la perpetuación de prejuicios sobre las mujeres y su rol en la familia. La verdad y la justicia existen en los procesos judiciales en medio de un delicado balance que se procura mantener mediante leyes y procedimientos específicos, pero, cuando tenemos un caso como el de Sandra, en el que no se puede descartar una posibilidad con elementos objetivos, entonces la verdad y la justicia se pueden diluir del proceso al ser corroídas por prejuicios de ciertas legislaciones,por la subjetividad del ente decisorio (jueces o jurado) o por las interpretaciones mediáticas del caso en cuestión, hasta casi perderlas de vista.

En ese sentido, en algún punto de Anatomía de una caída estamos tan ciegos y dudosos como Daniel sobre lo que vemos y sabemos de esta historia. El fiscal (Antoine Reinartz) no tiene ninguna evidencia contundente contra Sandra. No hay una confesión, ni pruebas científicas concluyentes, ni testigos. Es por eso que su narrativa busca convertirla en la villana de su relación y su familia ante el jurado, pues de esta forma sería creíble que haya sido capaz de matar a su esposo y padre de su hijo. Ella lo empujó, figurada y, sobre todo, literalmente, a la muerte, ya sea por su frialdad, su éxito profesional, haberlo dejado cargar con la culpa del accidente del hijo, o utilizar la vida de Daniel para acrecentar su trabajo artístico mientras que él se dedicaba a su hijo.

Es más sencillo convencer a la gente de asimilar prejuicios que ya están a su alrededor, (en este caso cómo las mujeres deben comportarse en un matrimonio y una familia), que desafiar ideas socialmente aceptadas a pesar de que no impliquen necesariamente un lado correcto o equivocado. En Anatomía de una caída el desafío recae en aceptar que un padre dedique su tiempo a criar a su hijo, mientras que la madre priorice su trabajo y sea el sustento de la familia.

Anatomía de una caída. Dir. Justine Triet. Neon. 2023.

La construcción mediática de relatos que delimitan claramente el bien y el mal dan permiso para juzgar sin complicaciones. Precisamente esto es lo que hace que encontremos atractivos los procesos judiciales: al capturar la atención mediática se convierten en juicios sociales sobre el comportamiento de los demás – yendo más allá de un veredicto judicial – y, después de todo, dejemos que nuestra perspectiva (personal y subjetiva) formule su propio veredicto.

La defensa de Sandra es abierta y directa. Reconoce que ha mentido, que guardaba resentimiento a su esposo por el accidente de su hijo y que fue infiel. También admite que la discusión que ambos tuvieron el día anterior de su muerte la hace ver “culpable”; sin embargo, no utiliza la agresividad que él mostro contra ella como forma de justificarse. Lo que podemos inferir de las entrevistas de Sandra con su abogado Vincent Renzi (Swann Arlaund), es que ella es una mujer con sentimientos complejos, hacia los demás como consigo misma,en medio del proceso de recolección de pruebas como en privado. Quizás la clave para entender su forma de pensar y su autodefinición se presenta cuando explica por qué no quiere considerar a su hijo como una víctima tras su accidente. Así no es difícil concluir que ella misma no quiera serlo.

En el juicio, el fiscal no tiene la manera de probar que ella mató a su esposo, pero sí tiene evidencia de que su matrimonio vivía una crisis constante, de que existía violencia física y emocional, y de que Sandra mentía, engañaba a su esposo, y priorizaba su trabajo y sus necesidades por encima de las de su familia. Entonces, si Sandra se rehusaba a ser la víctima en medio de las dificultades de su matrimonio y su familia, en la simplicidad del ideal de justicia que premia el bien y castiga el mal eso la debía convertir en la villana. Una mujer bisexual que reconoció abiertamente haberle informado a su esposo que buscaría otras parejas sexuales cuando su matrimonio entró en crisis, ¿no sería capaz de asesinarlo? Una madre que no estaba dispuesta a cambiar sus horarios de trabajo para llevar a su hijo a la escuela, ¿no sería capaz de matar?

El abogado Renzi mantiene como defensa que Samuel, atravesando una depresión, se suicidó. Por supuesto, como lo reconoce el comentarista en la televisión, este relato es llano y simplemente trágico porque tiene una víctima, pero ningún villano. Un recuerdo de Daniel sobre una conversación con su padre inclina la balanza a favor de la narrativa de Sandra, un final adecuado en medio de la subjetividad que abarca el caso.

Sin embargo, para entonces los espectadores ya juzgamos a Sandra y, si bien nuestro veredicto dice más sobre nosotros mismos que sobre ella, también sirve para reconocer lo común que es que los sistemas de justicia caigan en subjetividades, admitan desigualdades y generen una grieta en el ideal de justicia, el cual debe ir más allá del bien y el mal, del crimen y el castigo.

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